Primarias: ¿salida tangencial?

Publicado : 29 Julio, 2009 en Prensa

Todo lo que suponga el mejoramiento de la calidad de la representación política y, además, que la ciudadanía tenga más posibilidades de incidir en la elección de las autoridades que han de representarla, debe ser bienvenido.

En ese marco, la iniciativa gubernamental de impulsar elecciones primarias para la selección de quienes competirán como alcaldes, parlamentarios así como a la máxima magistratura, parece ser positiva.

Además, sigue la tendencia internacional en que partidos de otras latitudes han debido adaptarse a los retos ambientales entre los que se encuentran ciudadanos con mayores recursos cognitivos y más predispuestos a participar en los asuntos públicos.

Comenzarían a implementarse a partir de 2013 y no es aventurado inferir que su principal inspiración ha sido enfrentar la competencia por fuera de los partidos, bien con carácter de independiente, bien con carácter de descolgado como sucedió en las elecciones municipales pasadas, de aquellas candidaturas que no han recibido el respaldo de las directivas.

Sin embargo, conocidas por la prensa las características del proyecto, deja la impresión de ser una salida tangencial. Por un lado, es un proyecto “entre Tongoy y Los Vilos”, ya que descansará en los partidos la decisión de realizarlas aunque, una vez efectuadas, tendrán un efecto vinculante.

Tampoco se percibe, de manera evidente, cuál sería el incentivo para su realización cuando, por un lado, sólo está previsto su financiamiento para el primer año, por vía estatal, y por otro porque, si tomamos en cuenta la experiencia comparada, no siempre los partidos que realizan primarias terminan recibiendo el apoyo popular.

Aparentemente, los ciudadanos tienden a rechazar lo que Simmel denominó la “competencia negativa”, asentada la mayoría de las veces en el descrédito del competidor.

Por tanto, la pregunta que surge es ¿cómo promover una competencia de otro tipo? Por otra parte, el proyecto no ha previsto otros efectos: estudios revelan que las primarias no facilitan precisamente la inclusión de más mujeres en las listas de candidatos.

Esta miopía no deja de alarmar, dada la escasez de mujeres en instancias de representación popular, y habida cuenta de la inexistencia de leyes de cuotas o de limitación a los mandatos.

Tal como está configurado, por tanto, y reconociendo que es un primer paso, tampoco cabe esperar grandes transformaciones ni menos poderes taumatúrgicos que impacten en la calidad de nuestra democracia.

http://www.lanacion.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090728/pags/20090728001808.html