El XXX Congreso del PS

Publicado : 29 Febrero, 2016 en Columnas Chile 21, Javiera Arce

|por Javiera Arce|


El pasado 29 y 30 de enero el Partido Socialista de Chile (PS) realizó su XXX Congreso General Ordinario,  el cual pasó desapercibido por la época estival. No obstante a ello, dicho evento marcará un vuelco en las relaciones políticas al interior del Partido, en que la militancia al parecer se cansó de no ser considerado en las decisiones. Por su parte los asuntos de carácter político tomaron una mayor relevancia en la discusión, por sobre el reparto de poder, pero la falta de lectura política de una dirigencia obtusa, podría mermar el futuro de dicha colectividad.

Las expectativas respecto de este evento eran bastante bajas. Por ahí se decía que era innecesario realizarlo, ya que tal como lo han repetido algunos columnistas, sería un espacio irrelevante.

El Congreso comenzó con un masivo acto, en que se dieron cita conocidas personalidades del acontecer político nacional. También dio paso a los discursos de miembros de la Mesa Directiva Nacional como Karina Delfino e Isabel Allende respectivamente, y se encendieron los ánimos con el saludo de la Presidenta Michelle Bachelet que planteó con toda seguridad que “cuando los socialistas hablan, Chile avanza”.

Es así como se empezó a ordenar la discusión en tres áreas. La primera comisión, consistía en reflexionar acerca de los asuntos orgánicos del PS (estructura, forma de votación, leyes electorales internas),  la segunda su posición política, y la tercera hizo referencia al aspecto programático en relación a las discusiones que se aproximan, más allá del marco de las Reformas del actual gobierno.

El evento se desarrolló con una gran participación en cada una de las comisiones, con una varipinta presencia de delegados/as de todas las comunas del país, que a diferencia de lo que se pensó en su momento, participaron de manera entusiasta, dando cuenta de la enorme necesidad que existe en restablecer los espacio de diálogo político-programático al interior del Partido, más allá de la selección de candidatos/as o en su efecto la instalación de liderazgos para las elecciones internas.

Durante la plenaria del Congreso, realizada el día sábado por la tarde, y que duró hasta altas horas de la madrugada, se comenzaron a votar raudamente la gran cantidad de votos políticos de las tres comisiones. Por lo general, la discusión orgánica siempre causaba el mayor interés y controversia, sin embargo esta vez los aspectos relacionados con lo político, comenzaron a adquirir fuerte relevancia.

 Los avances en las materias orgánicas se circunscribieron en tres grandes bloques: fuertes sanciones a militantes que hayan infringido los principios de probidad y transparencia, así como también si se encuentran en posesión de procesos por violencia contra las mujeres. En segundo lugar se agregó una fuerte modificación a los procesos de toma de decisiones, incorporando para la resolución de controversias temáticas mecanismos de democracia directa (plebiscitos, iniciativas populares), con fuerte vinculación de las resoluciones de los mismos en el quehacer tanto de las autoridades de gobierno, así como también de parlamentarios en ejercicio. Finalmente se hará factible la paridad en todos los cargos y cuerpos colegiados a todo nivel al interior del PS, en que ni los hombres y mujeres podrán superar el 50% del total de los cargos.

 No obstante, lo que acaparó la atención, fue la resolución relativa a la posición del PS sobre el cambio constitucional, que contó con una acalorada (y a veces destemplada), discusión en que se enfrentaron tres posiciones, la del sector de la Nueva Izquierda (tendencia a la que pertenece Camilo Escalona), cuyo interés era no pronunciarse a favor de algún mecanismo, otro sector que apuntaba a radicalizar el voto político, y por otro lado con ánimo conciliador un importante sector de la Nueva Mayoría Socialista (coalición que apoyó la candidatura de Isabel Allende), que instaló finalmente la Asamblea Constituyente como el mecanismo por el cual el PS tomará posición en el futuro para cuando se dé la discusión sobre el de cambio constitucional en Chile, pero cuidando no generar mayores roces con los detractores.

A modo de conclusión, es importante sostener lo siguiente. Pese a las bajas expectativas existentes por parte de un amplio sector de la élite, la participación de los delegados/as, fue masiva, y la gran cantidad de votos políticos emanados de los comunales y regionales, contrasta con el ánimo desmovilizador de los dirigentes partidarios. Es más es tanta la demanda por discutir, que fueron aprobadas más de cuatro conferencias para abordar distintas materias: asuntos indígenas,  ideológicos y programáticos, organizacionales, entre otras, lo que evidencia la necesidad de abrir espacios de discusión política interna, más allá de los eventos electorales.

Llama la atención también,  la recurrencia en que fueron planteadas las sanciones a las faltas a la probidad pública a quienes transgredan los valores éticos esperados en el ejercicio político, lo que permite vislumbrar la fisura generativa que han traído como consecuencia los casos de corrupción y tráfico de influencias, financiamiento ilegal de campañas en la militancia socialista, en que ya no parece ser natural por ejemplo desembolsar grandes sumas de dinero en campañas o comportamientos ostentosos como los de la G-90, sino por el contrario, se valora por sobre todo la probidad, austeridad y sobriedad en el ejercicio político.

Otro de los aspectos interesantes, fue la capacidad de las mujeres, de unirse transversalmente sin importar el lote o tendencia al cual pertenecieran (en el PS son muy marcadas y llegan a ser micro partidos; y las personas suelen entrar en cólera unos con otros), para poder pelear hasta el final fuertes medidas de transparencia e inclusión de las mujeres, que van más allá de la paridad, como por ejemplo la implementación de un sistema de guardería para niños/as en las reuniones nacionales, regionales y locales, con el objetivo de que el cuidado de los menores no implique el cese de la actividad política de las militantes, así como también procurar cambiar la cultura oscurantista y que las reuniones se realicen en horarios adecuados, para que todo el mundo pueda participar y no sea privativo solo de un sector privilegiado. Asimismo se logra incorporar la descentralización de la Ley de Cuotas para las elecciones parlamentarias, en que se deberá tomar en cuenta las propuestas de candidatura de mujeres provenientes de regiones, y por su parte el manejo exclusivo de los fondos provenientes de la misma reforma por la Vicepresidencia de la Mujer del PS, para formación exclusiva de mujeres líderes.

 Sin embargo, es importante relevar lo siguiente. Durante la discusión fue posible apreciar un fuerte problema de recambio generacional al interior de la estructura del PS. Tal como lo han escrito otros columnistas de alta relevancia pública, la generación de los ochenta y los noventa, lamentablemente no dirigirá el país, y al parecer le costará muchísimo instalarse como alternativa en el PS. Tal vez porque fueron aniquilados en su momento, o en su efecto aquellos que siempre sacan en cara haber recuperado la democracia, quieren permanecer todavía en el poder, y han sido incapaces de generar un recambio de élites real y efectivo al interior del Partido. Es así como fue posible apreciar la ausencia además de intelectuales y dirigentes sociales de alto perfil público, ya sea porque muchos de los vínculos de antaño que tenía el PS con la academia, se han ido cortando estrepitosamente con la transición, a tal punto que muchos militantes miran con desprecio a quienes provienen de esos espacios, denostándolos con apodos injustos como llamarles “iluminados”.

 Quizá eso es lo que más se extraña de la política de antaño, ya que hay que reconocer también que la academia ha tenido una nula vinculación con la política actual, lo que explicaría por ejemplo la autonomía de ambos mundos, y la necesaria y urgente coordinación, porque la investigación científica en estos momentos posee nulo impacto en la vida de la ciudadanía y en la creación de políticas públicas de todo ámbito, pero a su vez, la política insiste en no introducir fondos públicos para financiar la creación de conocimiento y tecnología.

 Estos discursos fueron los que se extrañaron. Importante desafío entonces para las nuevas generaciones de socialistas, que necesariamente deberán mirar el futuro con todas estas complejidades y tratar de adaptar al PS a la nueva realidad, de lo contrario, comenzará a desaparecer del espectro político, ante la amenaza de otros grupos que se encuentran naciendo, y que nada se sabe sobre la instalación de los mismos en el sistema de partidos chileno.