¿El fin de una alianza?

Publicado : 18 Enero, 2016 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera

|por Eugenio Rivera|


El cónclave dejó en evidencia que, aunque duela, se ha roto la unidad entre el centro y la izquierda que dio gobernabilidad al país. Mientras que las reformas han sido objeto de ataques permanentes por parte de sectores de la coalición, la Presidenta las defendió y llamó a recuperar las convicciones transformadoras como base de la próxima campaña municipal. Prueba de esta ruptura de hecho, fue que pese a la solicitud expresa de que la Presidenta tomara una decisión definitiva sobre la reforma laboral, ella no estuvo en condiciones de hacerlo. Cualquiera que fuera su opción, no habría logrado el apoyo suficiente en la Nueva Mayoría.

La unión entre el centro y la izquierda es fundamental para enfrentar los desafíos de hoy y el futuro, pero requiere unidad en torno a un proyecto de país. Como lo fue la Concertación para superar la dictadura y reconstruir la democracia. La Nueva Mayoría no lo ha logrado (a veces parece que ni siquiera se lo ha propuesto). Simular que dicho proyecto existe, como ha ocurrido en estos dos años de gobierno, puede ser fatal para el país. Luego de dos años de administración persisten diferencias en todos los temas relevantes. Ellas oponen no solo a la DC con los otros miembros de la coalición sino que cruzan a cada referente.Prueba de ello, la fuerza y alcance que tuvo la reacción del grupo en torno a Yasna Provoste frente a la carta de los 26.

Muchos parecen creer que para proyectar el actual Gobierno basta con esperar que termine su administración, no iniciar más reformas (ignorando que las que están en marcha no concitan la unidad necesaria) y confiar en que la derecha siga siendo víctima de sus contradicciones.

Es posible reconstruir la alianza de centroizquierda, pero no basta concluir un acuerdo electoral para las elecciones municipales. Ello supone generar un amplio debate, establecer mecanismos de resolución de diferencias y ponerse de acuerdo en torno, al menos, en tres temas fundamentales.

En el campo constitucional es necesario superar nuestro actual sistema presidencialista y los fundamentos neoliberales de la Constitución. La libertad económica no se mide por el grado de abuso que es posible para maximizar las ganancias. En el campo social, es fundamental concordar un modelo de salud que asegure un sistema universalista; en el previsional, se requiere responder a la demanda de un nuevo sistema que deje a las AFPs como complemento. En el campo económico, es fundamental entender que el equilibrio fiscal necesario no es suficiente para enfrentar una economía en un fuerte proceso de cambio desde la crisis financiera internacional. Ocho años han pasado desde su desencadenamiento y mientras la economía de los otros países se transforma, Chile sigue quejándose de la alta dependencia del cobre. Necesitamos una economía dinámica y al mismo tiempo sustentable y justa que convoque a todos. La concentración económica en que el 0,01% concentra el 10% de la riqueza no se condice con una sociedad democrática ni con una economía dinámica. Es fundamental eliminar la influencia de los negocios en la política, y en eso la alianza de centroizquierda no puede tener dos miradas.