La otra mirada

Publicado : 16 Octubre, 2015 en Carlos Ominami, Columnas Chile 21

|por Carlos Ominami|


La fundación Chile 21 en conjunto con Criteria ha abierto una nueva línea de trabajo: los estudios de opinión pública. La idea no es formular las mismas preguntas que realizan las encuestas hoy día disponibles. Se trata de darle otra mirada a los comportamientos y tendencias que caracterizan a la ciudadanía actual. Es bien sabido que frente a un determinado hecho las respuestas pueden variar y mucho, dependiendo simplemente del modo en que se formulan las preguntas.

En un mundo en donde, a pesar de lo que se diga, las encuestas influyen cada vez más en las decisiones de política pública, es fundamental que éstas interroguen sobre todos los temas y no sólo sobre algunos, con preguntas que, a su vez, recojan las distintas facetas de los comportamientos sociales.

Esta es la motivación de la encuesta que se acaba de presentar y que esperamos garantizar su continuidad. Son muchos los resultados novedosos de este estudio. Destaquemos algunos.

Las reformas propuestas por el Gobierno no suscitan una adhesión mayoritaria. Por el contrario, todas reciben una mala nota (entre 1 y 4). Un 53% de los entrevistados le pone una mala nota a la reforma tributaria; la reforma laboral recoge un 57% de notas negativas y punteando en el rechazo, la reforma educacional alcanza un 67% de malas notas. Este resultado es conocido. La novedad del estudio es que a la inversa de lo que se hace tradicionalmente, no puede desprenderse de ahí la conclusión que la ciudadanía rechaza el contenido de las reformas. Se constata en realidad una brecha enorme entre la demanda por cambios profundos que existe en la sociedad y su rechazo a la forma específica en que el Gobierno busca darle respuesta. En efecto, son ampliamente mayoritarios quienes están por una educación pública de calidad y gratuita (84%), los que rechazan el lucro (69%), el copago (59%) y la selección (62%).

La existencia de esta brecha evidencia la dificultad de los actores políticos para representar las aspiraciones ciudadanas.Pone también en cuestión la capacidad de gestión del Estado para formular y llevar a la práctica políticas públicas que respondan adecuadamente a las demandas ciudadanas. La mala calidad de la gestión pública en muchos planos aparece como un problema cada vez más gravitante. Así, cometen un grave error quienes interpretan el rechazo a las reformas como la expresión de sentimientos ciudadanos esencialmente conservadores. Una política fundada en ese diagnóstico puede conducir a graves conflictos sociales y a resultados aún más negativos que los que registra este gobierno.

La oposición no puede, en consecuencia, cantar victoria. Más aún, otro resultado interesante de la encuesta es que no existe una sola oposición sino que por lo menos dos: una de derecha que se representa a través de sus partidos tradicionales y otra que se autodefine como de centro izquierda que está más bien huérfana de representación partidaria. En este cuadro de grandes brechas entre aspiraciones y reformas específicas y de una oposición muy heterogénea, se explica también la existencia simultánea de una fuerte desaprobación al gobierno (69%) con una amplia adhesión a la idea de una nueva Constitución a través de una asamblea constituyente (69%).