“Se debe fortalecer a los partidos políticos, pero no a los caudillos”

Publicado : 16 Septiembre, 2015 en Portada, Prensa

|por Diego Barreto — ULTIMAHORA.COM; Paraguay|


Javiera Arce es investigadora asociada a la Fundación Chile 21 (un centro de pensamiento político de la región). Vino al país invitada por la organización Semillas por la Democracia, para participar de una exposición sobre la experiencia en transparencia de congresos latinoamericanos y la financiación política. Sostiene que llegar a la transparencia ideal en el financiamiento político es un esfuerzo que deben abordar todos los países. Pese a lo impopular de la financiación del Estado a los partidos políticos, ella cree que ese aporte no debe ser cuestionado, dado que cumple un papel en la democracia.

–En Paraguay se cuestiona la financiación a los partidos políticos.

–Es un síntoma cultural. Es muy poco atrayente hablar de dinero para la política por parte de la ciudadanía. Al hablar de estos temas, al abordar la discusión –que de hecho en Chile lo estamos llevando a cabo–, asumiendo que por presupuesto no vamos a poder alcanzar a financiar la educación gratuita, ya salta la cuestión de cómo le explicas a una persona que va a comprar un kilo de pan, a personas de sectores bajos y vulnerables, que parte de los impuestos que ellos pagan por ese pan va al financiamiento político y no a la educación.

–¿Por qué se debe financiar la política? ¿Cuáles son los beneficios?

–Es necesario porque necesitamos generar condiciones de equidad en la competencia y también fortalecer a los partidos políticos, pero no a los caudillos, porque los caudillos se mueren, como pasó con (Hugo) Chávez, que cuando murió también con él murió el socialismo de la quinta república. Es decir, murió el proyecto de la revolución bolivariana, porque Nicolás Maduro no es Chávez.

–Es impopular financiar la política, pero hay que financiarla ¿es lo que dice?

–Efectivamente necesitamos financiar la actividad permanente de los partidos políticos. Una arista que abordo en el análisis tiene que ver con la generación de ideas y la financiación de los institutos de reflexión política que son necesarios, porque más allá de la plata efectiva entregada al empresario, o a algún legislador, también lo pueden hacer con influencia sobre información técnica.

–Aquí la experiencia es que los partidos reciben el subsidio, pero no generan espacios de discusión ni de educación cívica, sino que lo destinan al electoralismo.

–Me contaron, sin embargo, que aquí no es tan exacerbado el presidencialismo y que este Congreso cuenta con muchas facultades, como por ejemplo para cambiar la ley de presupuesto, lo cual en Chile es impensado. Con mayor razón, el dinero hay que destinarlo a asesorías técnicas legislativas, como invertir en los institutos de los partidos, porque al final quién es más especializado para discutir sobre una reforma del etiquetado de alimento, por ejemplo, o sobre otro tema especial. Es necesario que estas personas tengan información e insumos técnicos.

–¿Qué trampas cometen los partidos con el subsidio, a la hora de rendir cuentas?

–No sé si trampas, pero sí por ejemplo hubo un fraude al fisco que era pedir la devolución de la inversión al declarar pérdida mediante la emisión de boletas ideológicamente falsas, que se hacían con personas a quienes se pagaba pero sin hacer el trabajo. Hubo todo un remanente, lo que lo guardaban, pero en la realidad era tributable. A través de la devolución del impuesto financiaban campañas.

–¿Los candidatos siempre conocen o tienen estrecha relación con los aportantes de sus campañas?

–Un caso en Chile como ejemplo: la sociedad minera y química de Chile, que fue privatizada a fines de la dictadura de Augusto Pinochet, que la compró de hecho el yerno de Pinochet, desde el directorio terminó financiando campañas políticas de todos los sectores políticos de izquierda y derecha. Ahora hay una arista que está siendo investigada, pero aún no comprobada, que dice que una parte financió la campaña de Michelle Bachelet. Pero Bachelet no tenía idea de eso, sino que uno de sus colaboradores incurrió en esto.

–¿Cómo ve la incursión de la narcopolítica aquí y en la región?

–No conozco caso alguno y espero no conocerlo. Lo que sí, es muy fuerte en la región, y de hecho no es menor que líderes como Ricardo Lagos y Fernando Henrique Cardoso (ex presidentes de Chile y Brasil, respectivamente) plantearan la despenalización propiamente de las drogas, porque generan segregación territorial y guetos sociales creando lugares donde no pueden ingresar las instituciones. Pasa lo mismo en Santiago, pero se debe tener en cuenta que allí vive gente normal, que también trabaja y que necesita. Hay vulneración de derechos y ante esto la alternativa de generar integración para la lucha regional o sudamericana para controlar el flagelo o despenalicemos esto y se acabó.

–¿Con qué herramientas jurídicas cuentan en su país para la financiación política?

–En Chile un candidato puede recibir aporte por medio del Servicio Electoral; pero no todo aporte pasa por el filtro, porque puede ser aporte directo también. Ahora la novedad es que ya no estará permitido el secretismo del que donó y de hecho estará prohibido el aporte de persona jurídica. Las donaciones anónimas son hasta USD 1.000 y las privadas hasta USD 40.000.

–Se cuestiona en nuestro sistema electoral la llamada lista cerrada o sábana. ¿En Chile les va bien con su sistema?

–Usamos las listas abiertas, que yo las encuentro malas, porque personalizan la política e impiden que se fortalezcan los partidos. Con el método de listas abiertas es imposible, ya que fomentas el caudillismo y el personalismo y los matas. No hay disciplina partidaria, es un desastre así.

–¿Qué otra figura electoral tienen que no exista en Paraguay?

–El balotaje que se utiliza en la región aquí no se aplica, pese a que está demostrado que el balotaje genera la coalición, por lo que sostengo que aquí no hay tradición, capacidad de coalición.