Recuperar la convicción y ejercer poder

Publicado : 04 Septiembre, 2015 en Columnas Chile 21, Gloria de la Fuente

|por Gloria de la Fuente|


A nadie habrá sorprendido que se mantuviera la caída sostenida de la aprobación del gobierno y de la Presidenta en estos días, tanto en la medición semanal de Cadem como en la recién conocida Adimark, encuesta de carácter mensual. En un escenario donde las señales desde el Ejecutivo han sido erráticas (basta pensar en la gestión de crisis a propósito del paro camionero y la salida del intendente de la Araucanía), donde producto de la búsqueda transversal de acuerdos la propia posición se diluye (la reforma tributaria terminó siendo una reforma de mala calidad negociada en “la cocina”), donde los déficit de gestión política ha generado enemigos en todas partes (a propósito de la reforma educacional) y donde la dilación de las decisiones sólo ha alimentado la confusión (como ha ocurrido con el ambiguo debate constitucional).

La responsabilidad se extiende también a algunos de los partidos oficialistas, que en muchas circunstancias han preferido ventilar sus diferencias públicamente más que dar señales de unidad y buscar mecanismos para administrar conflictos. Nota aparte por la performance pública de varios (ex) actores políticos relevantes de la coalición cuya aparición en varios medios de comunicación, más que ayudar a buscar caminos de salida, sólo ha logrado alimentar la crisis.

En tal cuadro tampoco es raro que -como muestra la propia encuesta- los que hasta hace algún tiempo se consideraban gobiernistas, hoy se encuentren en la oposición. Lo que no sólo es de derecha, sino que también desborda por la izquierda y el centro. Corolario de esto es recuperar de una vez la convicción y dar con claridad señales que se es capaz de ejercer el poder en todas sus dimensiones. Para ello el escenario político plantea varias oportunidades.

La reforma laboral que estará nuevamente en debate en septiembre requiere de la mayor lealtad y compromiso de los actores del oficialismo, y convicción de los titulares de la cartera para llevar adelante el proyecto. Esta iniciativa es clave porque es necesario entender que -al contrario de lo que sostienen varios gremios empresariales- más que una amenaza al empleo, la iniciativa constituye una oportunidad para modernizar las relaciones laborales poniéndonos a la altura de los estándares internacionales, como ocurre en varios países OCDE.

En materia de probidad y transparencia es claro que la agenda tiende a diluirse en la medida que los proyectos y las iniciativas son muchas, siendo indispensable que exista orden y coordinación para llevarlas adelante.  En efecto, para que todas las iniciativas llevadas adelante tengan posibilidad de llegar a puerto en los tiempos necesarios (varias se aplicarían a partir de las elecciones municipales en 2016) es preciso que se aprueben de forma adecuada en los próximos meses. En tal sentido, parece evidente que se necesita un actor que sea capaz de impulsar específicamente este debate, de manera que se cumpla con la expectativa generada. Esto, más que una crítica a la labor de la Segpres, es la necesidad de cautelar que las cosas pasen de manera adecuada y en los tiempos precisos, cuestión que es difícil de sostener para una cartera donde sus titulares tienen una agenda de múltiples temas.

En materia constitucional, este es el mes en que la Presidenta ha sostenido que se establecerán las definiciones para iniciar el camino de un proceso constituyente. En esta materia hay múltiples posiciones y una sola necesidad: dar señales claras de hacia donde se quiere caminar con un debate que es central para la legitimidad del sistema y la construcción de un sueño colectivo de país.

En definitiva, la necesidad central que tiene el gobierno si quiere revertir la lamentable situación de los últimos meses, es actuar con convicción. Hay que mirar al frente, tomar decisiones y gobernar. Esto, porque el programa de gobierno es producto de aquellas definiciones gruesas que nuestro sistema político y nuestro modelo de desarrollo clamaba en las calles desde el 2011 y que tan bien ha graficado el Informe de Desarrollo Humano (PNUD 2015). En tal sentido, volver a recuperar  la confianza de esa mayoría social que busca cambios es un imperativo no sólo político, sino que moral.