AMERICA LATINA EN TIEMPOS INCIERTOS

Publicado : 10 Agosto, 2015 en Columnas Chile 21, Jaime Ensignia

|por Jaime Ensignia|


Es una realidad de un porte de una catedral, que América Latina y, en particular, algunos países de América del Sur experimentan un frenazo económico. Así lo señalan últimas proyecciones de organismos internacionales, como el Fondo Monetario Internacional (FMI), que indica en un informe reciente que, para 2015, el PIB real en países como Brasil decrecerá un -1,0%; en Argentina, -0,3%; en tanto que en Venezuela, un -7,0% . Entre los países que crecen, Chile lo haría en un 2,5%;  Bolivia, en un 4,3%;  Colombia, 3,4% y Uruguay, 2,8%. Es decir, en términos generales, América Latina y el Caribe tendrán este año un exiguo crecimiento de un 0,9%, inferior al 1, 3% del 2014 y al 2,9% del 2013. Las expectativas de este organismo para el 2016 rondan el 2% (1).

Los años dorados de la última década han pasado. Hay una evidente pérdida del dinamismo que tuvieron los países del continente en años recientes, cuando mejoraron de manera significativa sus índices de crecimiento económico y redujeron considerablemente la pobreza. Queda en evidencia que el modelo de acumulación por el que optaron la mayoría de los países de la región sobre la base de la extracción primaria de sus recursos naturales, ha llegado a un fin de ciclo. Si el gran comprador de nuestros recursos naturales en la última década ha sido China, el auge de las exportaciones latinoamericanas a ese país parece haber tocado techo. China observa un crecimiento bajo con relación a años anteriores, y esto tiene claro impacto en la región:

“Producto de la desaceleración de China y la baja en los precios de materias primas, las tasas de crecimiento han caído ostensiblemente. En varios países hay rebrotes inflacionarios y los procesos de disminución de la pobreza y la indigencia pierden impulso. Incluso, de mantenerse las bajas tasas de crecimiento de los últimos años, es probable que se asista a una reversión de esa tendencia y la pobreza comience nuevamente a aumentar. Las evoluciones negativas en materias económica y social ponen a su vez en dificultades a las democracias que tanto costo recuperar” (2).

Todo indica que los gobiernos progresistas y el progresismo deben encarar con urgencia el tránsito del actual modelo de desarrollo, basado en la extracción y exportación de materias primas, a otro paradigma de desarrollo signado por la industrialización e introducción de valor agregado a los recursos naturales, tan postergada en América Latina. Las ventajas comparativas de la región en términos de recursos naturales, deben potenciarse con políticas de desarrollo inteligentes y sustentables.

Sin embargo, junto a la desaceleración económica, en la atmósfera de la región parece haber un clima entumecimiento de otra naturaleza. Analistas en política internacional; políticos y líderes de opinión; centros y fundaciones políticas del continente tienden a coincidir en la percepción de una cierta atrofia en cuanto al despliegue de ideas, de conceptos, de orientación política estratégica para superar el abismo abierto entre representantes y representados. Esta tendencia se hace mucho más visible en el aislamiento de los partidos políticos frente a las nuevas o tradicionales reivindicaciones de los actores y movimientos sociales, procesos que suelen coronarse con liderazgos presidenciales con bajísima adhesión.

En este sentido, el tema de la “gobernanza” y las buenas prácticas que se observa en los diferentes gobiernos de la región, tanto los de la derecha política, como aquellos denominados progresistas y/o de centro izquierda, han sido puestos en duda. La política ha sido puesta en jaque y, nuevamente, los postulados neoliberales se inmiscuyen en todos los ámbitos del debate político, social, cultural. Así las cosas,  nos encontramos frente a un nuevo desafío tanto coyuntural como político estratégico para el progresismo y la izquierda democrática de la región. Nuestras sociedades se han vuelto más complejas y, en consecuencia, la oferta programática debe necesariamente tomar en cuenta las nuevas reivindicaciones de actores sociales diversos y complejos.

En este escenario, las fuerzas progresistas y de la izquierda democrática deben ser consistentes con sus respuestas al malestar político y social de las nuevas capas medias, al enfrentamiento del descrédito de la política y de sus respectivas instituciones, deben responder a la incestuosa relación entre dinero y política que corroen a varios gobiernos y  partidos de la región. Esta es la trama político institucional que envuelve a nuestro continente  y, en especial, a algunos países enormemente significativos de la región, como Brasil. Argentina no es ajena a los problemas de gobernabilidad mencionados, y se encuentra  hoy inmersa en un proceso electoral y presidencial complejo.  Chile, nación que era vista como alejada de problemas importantes de insatisfacción política y social, y ajena a problemas de corrupción en la élite política, experimenta conflictos similares a otros gobiernos de nuestro continente.  

En síntesis, podemos constatar que los países del continente comparten  gran parte de sus problemas –más allá de las especificidades nacionales- y que, más que nunca, cobra sentido la búsqueda conjunta de soluciones. Los temas medulares saltan a la vista: debatir seriamente la viabilidad de un nuevo modelo de desarrollo económico, no basado única y exclusivamente en la exportación de materias primas; establecer condiciones de mayor afinidad política en las políticas gruesas en lo relacionado con una integración regional real, no meramente retórica y/o formal; y, finalmente crear las condiciones políticas e institucionales para actuar como bloque frente al reacomodo del orden económico internacional.

Notas-.

1-.Ver: Boletín Fondo Monetario Internacional: El crecimiento en América Latina disminuirá por quinto año consecutivo, 29 de abril 2015. Para el caso chileno, ver: Luis Eduardo Escobar: Desafíos económicos de Chile: el fin del super ciclo, en Revista Mensaje, 22 de julio 2015.

2-.Ver: Carlos Ominami: Desafío latinoamericano, La Tercera, viernes 12 de junio 2015.


* Jaime Ensignia, sociólogo,  Dr. en Ciencias Económicas y Sociales de la Universidad Libre de Berlín, actualmente Director del Programa Internacional de la Fundación Chile 21, autor de diversos libros y artículos en relaciones internacionales y relaciones laborales.