Percepciones de la desigualdad en Chile. ¿Esquizofrenia de los chilenos?

Publicado : 31 Julio, 2015 en Columnas Chile 21, Esteban Rayo

|por Esteban Rayo|


El 30 de julio se realizó una reunión en Fundación Chile 21 con el Centro de Estudios de Conflicto y Cohesión Social (COES). La actividad tuvo como fin la presentación de los últimos resultados del módulo de Desigualdad y Justicia Social del COES y su posterior discusión.

En palabras de Juan Carlos Castillo, “la encuesta tuvo como objetivo aportar al debate entregando información empírica respecto a la percepción que tienen los chilenos respecto a la desigualdad y la justicia social.” En ella se busca  “la comprensión desde distintas disciplinas de la ciencia social de las creencias, actitudes y percepciones de los chilenos hacia las distintas dimensiones de la convivencia y el conflicto”.

La académica Emmanuelle Barozet señaló que “tenemos un cambio en el debate público, desde un relato de la pobreza,  pasamos a un relato de la desigualdad, en donde se analiza la estructura social completa”. Así, el tema de la pobreza pierde relevancia, en tanto en Chile esta se reduce y estabiliza, y aumenta la importancia respecto a lo que pasa “en medio” de la estructura social.

Bazoret recordó así también, que el problema de la desigualdad no es único de Chile, sino más bien, de todo el mundo, especialmente América Latina. “Existe un cambio en las percepciones respecto a este tema a nivel mundial, reflejado en movimientos sociales como los indignados en España, Occupy Wall Street, o el movimiento 99%”. “Esto indica un cambio subjetivo a nivel global de lo que es aceptable o no”, sostuvo.

Se presentaron datos comparando la situación de Chile con países desarrollados, así nuestro país se encuentra en el primer lugar en el índice de Gini, en el nivel de ingreso del 1% más rico, último lugar en carga tributaria y posee la mayor elasticidad en los ingresos de padres y jóvenes. Chile es caracterizado como un país con “alta desigualdad del ingreso; (con) concentración en la parta alta de la distribución; carga tributaria moderada para su nivel de ingreso; baja movilidad social y persistencia en el tiempo y dinámica reciente”.

Paradójicamente, los resultados de la encuesta indican que “no existe una relación directa entre la desigualdades objetivas y la subjetividad con que los chilenos perciben” ésta. Por ejemplo, frente a la pregunta: ‘para surgir en la vida, ¿cuán importante es?’, un 59.2% de los encuestados declararon como ‘no es importante o no es muy importante’ una familia con recursos. Al contrario, un 92.8% contestó que la educación propia es ‘importante’ o ‘muy importante o esencial’. Esto llevó a decir, que existe una “hipervaloración” de la educación en Chile, que puede dimensionarse al comparar el caso con otros países”. “Sabemos por evidencia dura que la educación propia no es un factor de movilidad social”.

En otra pregunta, se interrogó a los entrevistados cuán importante para surgir en la vida son la ‘raza’, ‘la religión’ o el ‘sexo’. Un 77.1%, 82.2% y un 79.1%, respectivamente, afirmó como “no es importante o no es muy importante”. En Chile existe evidencia –dice Bazoret- de que estos factores si están relacionados a la movilidad social.

Por otra parte, al preguntar por el mérito, “hay una diferencia entre lo que la gente responde para su propia vida y la percepción de la sociedad”, dijo Bazoret. Al preguntarle a los encuestados su opinión respecto a frases como: “las personas son recompensadas por su inteligencia y habilidad” o “existen igualdad de oportunidades”, las opiniones son distintas. Sólo un 27.3% y un 23.2% de los encuestados, respectivamente, se mostró ‘muy de acuerdo o de acuerdo’. La información arroja, de esta manera, una situación disímil, en la cual al mismo tiempo se percibe una situación de injusticia, pero se sostiene la responsabilidad personal. ¿Cuáles son las razones de esta ‘esquizofrenia’? Son tareas pendientes para las ciencias sociales en Chile.

A pesar de no ser el objetivo del estudio, en la reunión se aportaron posibles explicaciones. Primero,  Bazoret apuntó que “antes no había tanta esquizofrenia, es decir, hay algo que está apareciendo”. Segundo, la psicología social indica que las personas tienden a compararse con sus semejantes, por tanto los rangos de percepción son limitados. Esta limitación se acrecienta a medida que las sociedades son más desiguales, como es el caso de Chile. “Uno no se comparará con Luksic, Matte o Angelini, son con quien tiene uno más cerca”. Tercero, teniendo en mente el stress presente en la población, individualmente, concebir que alguien más lo está pasando objetivamente mejor, desata una serie de sufrimientos, “es así que realizamos ajustes y evadimos tales cuestiones”, dijo Bazoret. Cuarto y último, nos encontramos frente a la derrota de la justicia de posiciones y el auge en la idea de una sociedad de oportunidades, cuya base es la creencia en el mérito.

Finalmente, se apuntaron ciertos problemas que tienen las personas para pasar a la acción y modificar la desigualdad. En la reunión se nombraron los desincentivos que tienen las personas actuar, en primer lugar, un cambio estructural en los procesos productivos que generó la atomización de los trabajadores y por tanto de los sindicatos; en segundo lugar, una serie de costos para la movilización entre los que se encuentran la pérdida del salario, el despido o por otra parte la represión. Hay un cálculo entonces, en que la acción colectiva se vuelve costosa. ¿La reforma laboral nos traerá soluciones?