Con- clave de mayoría

Publicado : 29 Julio, 2015 en Columnas Chile 21, Gloria de la Fuente

|por Gloria de la Fuente|


La Nueva Mayoría anuncia la realización de un cónclave para el próximo 3 de agosto en medio de un momento tenso para la coalición. En dieciséis meses de la actual administración se ha larvado una relación compleja entre gobierno y partidos, se ha hecho cada vez más difícil ver en acción a una mayoría cohesionada en el Congreso, se ha profundizado en los bajos niveles de aprobación presidencial, y como guinda de la torta, se ha recurrido a la idea de “realismo sin renuncia”, que hasta acá sigue siendo un enigma de fronteras porosas. En tal cuadro, volver a tomar la senda del diálogo, la búsqueda de sentido y la jerarquización de prioridades parece relevante para salir de mal momento que atraviesa el gobierno y para construir una alternativa de futuro.

Si hay algo que es una tarea urgente hoy para la coalición de gobierno es recuperar el sentido de mayoría y hacer creíble que la promesa de la Nueva Mayoría no está capturada por el fantasma de la vieja Concertación, que con sus luces y sombras dejó un tremendo legado al país, pero que hoy merece descasar en paz.

Es evidente que el país ha cambiado, que las circunstancias de los 20 años que siguieron a la recuperación de la democracia ya no son las mismas, y que estamos como país frente a la necesidad de gruesas decisiones en medio de un contexto que justamente por esas transformaciones y algunos fenómenos coyunturales, dibuja de manera difusa el futuro.

Lo que la Nueva Mayoría le ofreció al país durante la campaña presidencial fue un diagnóstico de la realidad que implicaba –sobre la base de lo construido en dos décadas dar un paso más allá en justicia social y en el combate a la desigualdad en sus distintas expresiones. Ello constituyó un programa de gobierno de tres ejes originales (reforma tributaria, reforma educacional y cambio a la Constitución) al que se le agregaron dos ejes nuevos: reforma laboral y agenda de transparencia.

Ninguna de estas iniciativas fue el invento de una elite política afiebrada, porque claramente todas estas iniciativas son aspiraciones de mayoría que apuntan a responder la necesidad de cambio y de mayor igualdad en lo económico, político y social. ¿Ha habido errores en el camino? Sin duda. De hecho, sabiendo que el ejercicio de la política siempre implica jerarquizar y priorizar, llama la atención que desde el comienzo no haya estado suficientemente ordenada la tarea, con hitos de logro intermedio, de manera de haber ido cultivando pequeños triunfos hasta la consecución del fin de cada reforma.

Son estos errores, acelerados por los escándalos de corrupción de los últimos meses los que explican la sostenida y fuerte caída de la aprobación al gobierno y a la Presidenta, que tienen como correlato -y esto es un dato más preocupante- cierta desazón de las propias bases de apoyo de la Nueva Mayoría, que si bien se muestran leales con el gobierno y el programa, no están dispuestos a la obsecuencia.

Es importante pensar que el activo de la coalición a nivel territorial es la base fundamental para enfrentar los desafíos electorales que vienen. Si en este espacio la desafección desborda, será imposible capear la tormenta.

Por esto, es imperativo delinear claramente las fronteras del “realismo sin renuncia” en el encuentro de la coalición, porque se hace necesario recuperar nuevamente el sentido de mayoría, pero mejor aún, de señalar con claridad que esto no es un acto de rendición ante los poderes fácticos y conservadores, sino que la generación de criterios de realidad y de orden frente a un momento político (si, político más que económico) complejo.

Si esto no se logra, si no hay capacidad para cumplir con claridad con varias de las reformas propuestas, generando el diálogo y encuentro con los actores relevantes, lo que está en juego para el futuro es la continuidad del proyecto de centroizquierda tal como lo conocemos hasta ahora.