¿El regreso de “la medida de lo posible”?

Publicado : 09 Julio, 2015 en Columnas Chile 21, Gloria de la Fuente

|por Gloria de la Fuente|


Para quienes observamos los fenómenos políticos con cierta detención, las señales de las últimas semanas parecían inequívocas y terminaron finalmente por coronarse con la postergación del debate respecto al aborto. En efecto, la intervención de distintas autoridades y actores políticos relevantes respecto a la necesidad de reestudiar las reformas estructurales o frenar la velocidad de los cambios, ya sea por efecto de la crisis política o la anunciada desaceleración económica, ha venido a ponerle una camisa de fuerza al audaz programa de gobierno de la Nueva Mayoría.

Tanto así, que ya hay varios analistas de la plaza hablando de un “giro conservador”, el “regreso del partido del orden”, o una especie de “resurrección de la vieja Concertación”. No obstante, si bien hay harto de esto, creo que se exagera demasiado por dos cosas que quisiera exponer a continuación.

Primero, porque como sea, el programa de la Nueva Mayoría ya es una cambio sustantivo respecto a lo que fue el impulso reformador de la Concertación, no sólo por las condiciones de contexto político que implicaron el veto permanente de la primera minoría, el temor a la regresión autoritaria y el exceso de celo respecto al cuidado de la gobernabilidad. En términos programáticos, la reforma tributaria, el cambio al sistema electoral y la reforma a la educación, entre otras, eran deseos imposibles de plantear siquiera como políticas públicas en el pasado. Cierto que estas reformas no son en muchos casos todo lo que se quisiera de un proyecto de centroizquierda, pero convengamos que van mucho más allá de lo que podríamos haber esperado hace apenas una década.

Segundo, porque la sociedad ha cambiado y la necesidad de transformaciones es hoy más patente que nunca. De hecho, el último informe de desarrollo humano en Chile respecto al tema de la repolitización muestra justamente esto: los ciudadanos de este país están ávidos de cambios de gran magnitud. Mientras la élite política en Chile ha ido acumulando miedos, la sociedad los ha perdido y está dispuesta a jugársela  por esos cambios, aunque desconfía de la política y los políticos.

Para la Nueva Mayoría el problema es de envergadura, porque si bien no está en juego el regreso a la vieja Concertación por las razones ya descritas, tampoco está garantizado, crisis política mediante, que pueda salir airosa de esta situación. Cierto es que el ejercicio de la política implica priorizar y jerarquizar, pero ello no puede implicar perder identidad. Es imperioso que “la medida de lo posible” sea reemplazada por “la medida de lo urgente y necesario”; de lo contrario, es el propio contrato con la ciudadanía y el proyecto de centroizquierda el que está en juego.