Cambio de gabinete: coraje y convicción

Publicado : 08 Mayo, 2015 en Columnas Chile 21, Gloria de la Fuente

|por Gloria de la Fuente|


No hay más palabras para definir la decisión presidencial que coraje, porque más allá del escenario en que se hizo el anuncio, lo cierto es que el golpe de timón de la Mandataria va en la misma línea de haber tenido la audacia de presentar la agenda de reformas pro transparencia y poner en el horizonte el cambio a la Constitución. Esto asume de lleno un diagnóstico: Chile cambió y parte importante de sus problemas son de carácter estructural, ya que la crisis de la política se vincula más a una manera de hacer las cosas, anclada en lógicas transicionales que hoy han quedado obsoletas, porque los estándares para el ejercicio de la política son más altos. El Ejecutivo, después de meses de escándalos, se intenta poner a la altura y es en esta línea que es posible leer el cambio de gabinete y la esperanzadora nueva etapa que se abre.

En esta línea vale la pena leer correctamente la señal. No se trata de una pérdida generacional, aun cuando sea posible que los ministros más jóvenes del gabinete salgan, porque no se puede imputar a una generación completa los errores de conducción de la crisis. Tampoco se puede asumir que esto constituye un triunfo para “la vieja guardia”, porque entre quienes fueron actores protagónicos en el pasado hay distintas miradas sobre el futuro y, en consecuencia, sobre el proyecto. Desde esta perspectiva, es esperable que el próximo gabinete tenga como denominador común poner convicción y empuje a la agenda de reformas que el gobierno comprometió, justamente aquello que se había perdido en medio de sucesivas crisis que debieron contar con un mejor manejo, porque terminaron copando la agenda. En tal sentido, carece de toda lógica sostener que lo que viene es la vuelta de la Concertación.

Por cierto, quienes asuman tareas en el gobierno deberán tener la convicción del programa, el empoderamiento político para llevar adelante la tarea, pero principalmente el vínculo necesario con los partidos de la Nueva Mayoría para que el diálogo fluya, porque la democracia y la política se hace con los partidos y sus parlamentarios. En tal sentido, esta nueva etapa es una oportunidad también para fortalecer a la coalición, que requiere condiciones para hacer mejor su tarea y procesar especialmente sus disensos.

La Presidenta cuenta con el capital político para ello, porque si bien la Adimark y CEP nos muestran que la aprobación de la Presidenta ha bajado de manera importante, siguen sus atributos personales. En el caso de Adimark, bordeando el 50%, y en el caso de CEP, mostrando un mejor resultado que el de, por ejemplo, Sebastián Piñera.

Con todo, hay una oportunidad. Tendemos a hacer análisis cortoplacistas que muchas veces nos hacen olvidar eventos relevantes en nuestro país y vemos todo en tono catástrofe. Vale la pena recordar que la propia Presidenta Bachelet logró sortear con éxito los dos primeros años de su administración, con los nefastos efectos de la implementación del Transantiago y en medio de una crisis económica de proporciones a nivel mundial. El coraje y la claridad que mostró en aquella oportunidad le permitieron poner el énfasis en el camino correcto, y esa historia se pueda volver a repetir.