Las farmacias: más allá de la colusión

Publicado : 07 Mayo, 2009 en Prensa

Hace pocas semanas fuimos informados que las tres grandes cadenas de farmacias se habían coludido para fijar los precios de ciertos medicamentos. Las cortes decidirán si ello es efectivo y en qué grado ocurrió. Pero una vez resuelto eso y quiénes habrían sido los responsables, será necesario determinar si el país debe hacer algo para evitar que esto vuelva a ocurrir o que se repita en otras actividades.

Cuando las empresas se coluden, formando un cartel, o una de ellas va comprando y absorbiendo a la competencia, convirtiéndose en monopolio, se crean distorsiones económicas importantes. En primer lugar, se distorsionan los precios: los consumidores siempre terminan pagando más cuando el que vende es un monopolio o un cartel. Puede que se demore, pero los precios altos llegan. Además, como el monopolio puede poner condiciones de precios y plazos de pago a los proveedores, dificulta que éstos crezcan o incorporen nuevas tecnologías. Muchas veces esto lleva a su liquidación y a la integración vertical. Por último, los monopolios generan ganancias extraordinarias para accionistas y ejecutivos, que distorsionan la distribución del ingreso: hace más ricos a los ricos y más pobres a los pobres.

Es por estos motivos que en los países desarrollados las leyes antimonopolios y de defensa de la competencia son tan estrictas. Por ejemplo, en el caso de las farmacias, en los países europeos, los permisos para instalarlas están estrictamente controlados y sólo se permite una por cada cierto número de habitantes.

Esto tiene la gran ventaja de que en los barrios populares también hay farmacias: el que quiere instalar una debe ir a lugares donde la gente no tiene atención. En algunos países una persona o empresa no puede ser dueña de más de un local. En consecuencia, las farmacias son de barrio. Todas tienen todos los medicamentos que la gente necesita y no se sustituyen las recetas. Los dueños no son terriblemente ricos y el consumidor sabe que, si no le gusta el precio de una, puede ir a otra a pocas cuadras. Por último, las farmacias de un sector deben rotarse para atender 24 horas. Es decir, el gobierno otorga licencias controladas para atender a la gente, evitando que la farmacia se sirva de ello.

En nuestro caso, la colusión de las tres cadenas reanuda el debate sobre el tipo de país que queremos. Las lecciones que se aprendan deberán ser cuidadosamente evaluadas para evitar que en el futuro las empresas se coludan o formen monopolios.

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