Nuevo gabinete

Publicado : 08 Mayo, 2015 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera

|por Eugenio Rivera|


La presidenta ha decidido modificar su gabinete. La oposición y el empresariado están aprovechando la situación para señalar que no basta el cambio de rostros, sino que es necesario cambiar las políticas para poner el crecimiento económico en el centro de las preocupaciones de la administración. Al respecto, se impone efectuar algunas advertencias.

El problema es que sectores empresariales entienden por “preocuparse de la economía” preservar ventajas propias de una economía rentista basada en pocos derechos laborales, regulaciones laxas, ventajas tributarias insostenibles, fondos de pensiones que generan recursos baratos para bancos y grandes empresas y malas pensiones; todo lo cual tiene poco que ver con los requerimientos de una economía moderna, dinámica e innovadora

La Presidenta logró hacer realidad algunas de las reformas de fondo a que se había comprometido; reformas que tenían como objetivo atacar la desigualdad, pero al mismo tiempo abordar problemas estructurales de la economía. En el ámbito tributario, reducir la elusión y evasión tributaria para allegar recursos al Estado, que en el antiguo contexto impositivo se filtraban hacia paraísos tributarios y consumo de lujo que poco beneficiaban el crecimiento. Los mayores recursos públicos están siendo dirigidos hacia la educación.

No cabe duda que con los niveles actuales de formación de los recursos humanos es imposible avanzar en la economía del conocimiento, clave para irrumpir en las grandes ligas de la economía mundial. ¿Quién puede afirmar que con la inversión actual en ciencia y tecnología el país puede superar la excesiva dependencia del cobre y otros productos primarios?

El crecimiento ha estado en la mira del gobierno. El problema ha sido otro: el proceso de reformas ha carecido de la conducción política requerida por un proyecto tan ambicioso. De allí que que pese a los avances, el gobierno no  pudiera capitalizar esos éxitos; por el contrario, la falta de pericia del gabinete y de diálogo con las diversas fuerzas de la coalición, y a veces también una relativa improvisación, tuvieron como consecuencia que hasta beneficiarios directos de algunas de estas reformas les dieran la espalda. Las crisis de los últimos tres meses llevaron al límite las deficiencias de conducción.

Lo que se necesita es un comité político que bajo el liderazgo presidencial emprenda la vigorosa conducción que implica encarar la reforma laboral, la reforma de la política, su financiamiento y la relación entre dinero y política, la creación de una AFP estatal y la reforma de las isapres, e impulsar un proceso constituyente que genere un marco institucional más democrático.

Al mismo tiempo, el equipo económico debe asumir la responsabilidad política de desarrollar un nuevo diálogo con el empresariado a partir de una apuesta por abrir nuevas actividades productivas, por invertir ingentes recursos en la investigación científica y tecnológica, por modernizar las pyme y dar un salto en infraestructura análogo al que se emprendió hace 20 años. Esto implica recursos sustantivos y abandonar objetivos poco viables como lograr el equilibrio estructural en 2018.