Pobreza y desigualdad

Publicado : 29 Enero, 2015 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera

|por Eugenio Rivera|


LA MINISTRA de Desarrollo Social dio a conocer los primeros resultados de la Casen 2013. Esta nueva edición trae novedades valorables. Hacía tiempo que existía acuerdo respecto de que las líneas de pobreza y pobreza extrema definidas no se condecían con la situación actual del país. Su actualización es un paso relevante. Digno de mencionar es también la introducción del enfoque multidimensional de la pobreza, que agrega a la tradicional medición de los ingresos autónomos y monetarios, otras variables que buscan determinar las carencias en el campo de la educación, la salud, el trabajo y seguridad social y vivienda. Este nuevo instrumento será útil para orientar la toma de decisiones en política social.

¿Cuáles son los resultados más relevantes? Muy importante es la fuerte caída que experimentan la pobreza y la extrema pobreza en los últimos años. En efecto, mientras que el primer indicador pasa de 22,2% en el 2011 a 14,4% el 2013, el segundo pasa de 8,1% a 4,5% en el mismo período (todas cifras que provienen de la aplicación de la nueva metodología y que resultan consistentes con las de la antigua modalidad de medición). Ello refleja el positivo crecimiento que mostró el empleo en el período, así también los efectos de las modificaciones que ha experimentado la política social, en particular la creación del pilar solidario en el ámbito previsional, la política de salas cunas y jardines infantiles, como la eliminación de la contribución de salud de los jubilados de menores recursos.

La mala noticia es la persistencia de la desigualdad. Los diversos índices de Gini permanecen exactamente igual que en 2011. Esto tiene que ver con los bajos niveles que presenta la organización sindical y la negociación colectiva, que derivan en la persistencia de la importante participación del capital en el ingreso. Tiene que ver también con los altos ingresos que presentan los ejecutivos. En este sentido, el libro del economista francés, Piketty -recientemente de paso en Chile-, llamó la atención que paralelo a la alta concentración de los ingresos provenientes del capital, tiene lugar una alta diferenciación entre los individuos que reciben altos salarios y el resto de la población. Si bien hay futbolistas y estrellas de cine, la parte principal de estos asalariados corresponde a los altos ejecutivos  de las grandes empresas y entidades financieras (bancos, corredores de bolsa), cuyos salarios son establecidos por comités conformados por ejecutivos de la misma comunidad. La participación de estos individuos en la distribución del ingreso es subestimado en estas encuestas;  de ahí que Piketty plantee la necesidad de medir las participaciones de los distintos deciles y centiles en el ingreso y riqueza total para obtener una más adecuada visión de la desigualdad. 

Como hizo ver la Cepal al presentar los resultados de los estudios de la pobreza para América Latina, queda en evidencia la importancia de la reforma tributaria para avanzar en la reducción de este flagelo, y la relevancia de la reforma educacional, que tiene como objetivo central reducir el impacto del hogar de origen del individuo en su ingreso futuro.