Una reforma necesaria

Publicado : 13 Enero, 2015 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera

|por Eugenio Rivera|


La fase prelegislativa del proyecto de reforma laboral permitió escuchar a todos los sectores. El proyecto se concordó con la coalición política que sustenta al gobierno; la oposición podrá hacer valer sus visiones en la tramitación legislativa. También los grupos sociales podrán volver a opinar. Es este proceso lo que caracteriza a una democracia efectiva.

Ha habido variadas críticas políticas a la reforma, como que ella beneficiaría a los sindicatos y no a los trabajadores. Es una distinción válida; las organizaciones sindicales tienen un largo camino que recorrer para fortalecer su representatividad. No obstante, las propias asociaciones empresariales han reconocido la representatividad de las organizaciones sindicales y se han sentado a la mesa a discutir con ellas una gran variedad de temas. Se señala también que la reforma entrega un poder monopólico a los sindicatos, pero si se aprueba el proyecto, el individuo podrá elegir entre sindicalizarse o no y optar entre los distintos sindicatos que se pueden organizar dentro de una empresa.

La nueva legislación laboral, al comenzar a equilibrar la relación de fuerzas entre empresarios y trabajadores, tendrá en el mediano plazo como primer resultado un mejoramiento de los salarios de los trabajadores. Algunos arguyen que al traducirse en un aumento de costos para los empleadores, esta situación generará un desincentivo a la contratación. El problema de esta afirmación es que pone atención en una cara de la medalla. Lo que cabe analizar es la relación entre los costos y beneficios de una contratación adicional. Las mejores condiciones laborales (tanto salariales como de otra naturaleza) contribuirán a mejorar la productividad de la empresa y por tanto sus resultados. Ello será consecuencia de dos factores: las mejores condiciones comprometerán a los trabajadores con la empresa y, además, ellos trabajarán más y mejor, pues sabrán que por la nueva legislación los mejores resultados irán también en su beneficio.

Algunos han señalado que el proyecto ignora lo que está sucediendo en el mundo del trabajo, que la revolución tecnológica desplaza trabajadores de baja calificación, que la solución es un proceso continuo de capacitación y que la reforma laboral al encarecer su contratación, los perjudica, pues los empresarios recurren a la externalización. La capacitación es un tema central de la agenda laboral de la que el presente proyecto forma parte. Pero yendo al tema de fondo, implícita en esta afirmación subyace la visión de que las tecnologías, más que un factor exógeno que determina las decisiones empresariales, se constituyen en un instrumento que es utilizado estratégicamente. La externalización de actividades es parte de esta lógica. Estas estrategias develan que las relaciones laborales tienen una dimensión conflictiva. ¿Cómo deben los trabajadores responder a estas políticas empresariales? La negociación individual es un instrumento posible de utilizar al estrecho mundo de los ejecutivos. Para el resto, la evidencia ha demostrado que la única alternativa es la negociación colectiva.