Rafael Roncagliolo, ex canciller limeño: “Es una pena que el Perú no haya firmado la Convemar. Es lamentable”

Publicado : 15 Diciembre, 2014 en Portada, Prensa

|por A. Von Baer y R. Franco  — El Mercurio|


“Se han traído a todo mi gabinete”, bromeó el ex canciller peruano Rafael Roncagliolo ayer en la fundación Chile 21, cuando destacó, al inicio de su exposición, que el actual embajador de Perú en Santiago, Fernando Rojas, fue viceministro en su período al mando de la cancillería limeña.

Roncagliolo fue invitado por la fundación como orador principal de la mesa redonda “Chile-Perú: un nuevo comienzo”. En la instancia, quien fuera el ministro de RR.EE. del Presidente Ollanta Humala durante parte del proceso ante la Corte Internacional de Justicia -quien precisó que hablaba “a título personal”, y no del Gobierno peruano- abordó el hecho de que su país no adhiera a la Convención de las Naciones Unidas sobre el Derecho del Mar (Convemar), de 1982.

La sentencia de la Corte de La Haya planteó que Perú debe ajustar su legislación interna, de manera que sea plenamente consistente con la Convención de Derecho del Mar.

“Es una pena que el Perú no haya firmado la Convemar. Es lamentable. Perú ha sido con Chile uno de los grandes promotores de la Convemar. Me avergüenza que mi país no la haya firmado. ¿Qué le voy a decir?”, dijo, y lamentó “la existencia de fuerzas políticas que pensando anacrónicamente, creen que al Perú no le conviene firmarla. Eso hay que criticarlo”.

Tras el foro, explicó su postura a “El Mercurio”. “Estoy a favor de que (Perú) suscriba la Convemar, la constitución de los mares. Nuestros propios derechos son protegidos internacionalmente si somos parte. El mismo criterio por el cual Chile y Ecuador han suscrito la Convemar”.

Y contó que mientras fue canciller intentó impulsar la firma. “El Gobierno no estaba en desacuerdo, pero se requería cierto consenso de las fuerzas políticas”, recordó.

Los análisis posteriores al fallo de La Haya entre Perú y Chile señalaban que una de las razones por las que Perú no suscribe la Convemar es que, en su Constitución, reclama “dominio marítimo” sobre las 200 millas marítimas adyacentes a sus costas.

Esto, sin diferenciar entre las 12 millas de mar territorial (donde, según la Convemar, los países pueden ejercer plena soberanía), las 12 millas contiguas (respecto de las cuales tienen atribuciones aduaneras y de control policial) y la zona económica exclusiva, que sigue hasta las 200 millas, sobre la cual solo existen derechos exclusivos para la explotación de recursos. Esto último implica que Chile tiene libertad de navegación y sobrevuelo en esta zona económica exclusiva, que tras la sentencia pasaría a ser la mayor porción del “dominio marítimo” de Perú.

Sin embargo, en la declaración conjunta de la reunión 2+2 que sostuvieron ambos países en febrero en Santiago, se afirma que Perú ejercerá sus derechos y sus obligaciones en conformidad con la Convención de 1982.

Pese a ello, parlamentarios chilenos han acusado “retraso” en la adecuación de la normativa interna peruana. “No puedo decir si hay retraso de parte del Congreso peruano, pero sí que cuanto antes se termine este proceso, mejor”, comentó.

Triángulo terrestre: “Tema menor”

En su intervención, Roncagliolo destacó “la rápida aplicación del fallo, los dos países han dado un ejemplo”, y enfatizó que se trata de “una nueva etapa, un período sin nubarrones”.

En ese sentido, manifestó: “Del punto de vista de Chile y Perú, no hay temas pendientes. No considero lo del triángulo (terrestre) un tema pendiente. Es un pedazo de tierra que no es un issue (asunto) de conflictos o de amenazas. Si hemos podido resolver de forma pacífica el tema del mar, y el año 1929 el tema de la frontera (…) un pedacito de territorio es un problema mucho menor”.

A ello añadió: “Hay que solucionarlo, salvo que esto produjera dificultades en la coyuntura de alguno de los países. Entonces el otro debiera considerar esta situación, y postergar”.

Luego, apoyó la decisión de ambas cancillerías de radicar esta discusión en el ámbito diplomático. “Este temita… no hagamos bulla, que las cancillerías vean cómo lo tratan. Hay que evitar la diplomacia mediática”. En ese sentido, reconoce que el tema a veces ha sido sobreexpuesto por ambos gobiernos. “Lo mejor en este tiempo de transición de recelos a confianzas plenas es tener prudencia y economía en el lenguaje”, recomienda para este período, en el que ve “grandes desafíos”.

Así, puso el énfasis en la cooperación en áreas como seguridad en el Pacífico, control de narcotráfico, migraciones, medio ambiente, y medidas para facilitar el cruce de fronteras. También puso foco en la cooperación Tacna-Arica. “Se han dado muchas ideas, pero avanzamos demasiado lento, hay que dinamizar”, señaló, responsabilizando “no exclusivamente, pero en parte muy importante, a demoras burocráticas del lado peruano”.

Demanda boliviana es tema “bilateral”

A mediados de noviembre, el actual ministro de RR.EE. peruano, Gonzalo Gutiérrez, opinó sobre la demanda de Bolivia contra Chile en La Haya.

Sus dichos generaron críticas desde la cancillería chilena. En ese sentido, Roncagliolo destacó, tras la charla, que “el Presidente Humala siempre ha declarado que es un tema bilateral”, y descartó que la frase afecte las buenas relaciones.

“En esta transición de muchas tensiones a una colaboración cada vez más constructiva, hay muchas susceptibilidades de una parte y de otra, y no debemos buscarles dobles sentidos u intenciones ocultas a las declaraciones”.

Respecto de la posibilidad de que su país juegue un rol en este tema, dijo: “Perú haría mal en meterse en este momento, mientras no termine el proceso judicial entre Bolivia y Chile. Opinar sobre si debe ser una franja con tales características no sería pertinente. Bolivia tiene que llegar a una solución con Chile, y Perú en su momento estará dispuesto a analizarlo y considerarlo”.

La Convención sobre el Derecho del Mar

La Convemar, según consigna la Cancillería chilena, fue suscrita en 1982, siendo Chile uno sus impulsores. El pacto logró consenso mundial sobre los límites entre aguas nacionales e internacionales, y el establecimiento de las zonas marítimas (mar territorial, zona contigua, zona económica exclusiva de 200 millas, plataforma continental)