La bochornosa crítica a la Casen

Publicado : 28 Julio, 2012

por Rafael Urriola //

El viernes pasado el gobierno anunció que según los resultados de la medición de la Casen, aplicada en 2011, la pobreza bajó del 15,1% al 14,4%, mientras que la pobreza extrema, bajó del 3,7% al 2,8%.

Un grupo de ex ministras de la Presidenta Bachelet, todas del PS, en una confusa conferencia de prensa indicaban que habría manipulación de las cifras por parte del gobierno. La respuesta oficial expresada por varios voceros es que “pareciera que a la Concertación le hubiese gustado que aumentara la pobreza”. Todo esto resulta bastante confuso para el ciudadano medio. Razón por la que conviene puntualizar las cosas:

1. Es muy bueno que hayan menos pobres en Chile (así lo dijimos en Chile 21 con Francisco Vidal en conferencia de prensa del mismo viernes a las 11 horas). Dejemos claro que el presidente de la Fundación para la Superación de la Pobreza, Rodrigo Jordán, valoró la disminución de la pobreza según la medición de la encuesta Casen 2011, aunque matizó que aún no vuelve a los niveles de 2006.

2. Explicar esta baja por un supuesto fraude (o engaño como lo calificó el senador Escalona) es “dispararse a los pies”. La metodología que se aplica es la misma que está vigente desde que se inició la Casen. Más aún, las menos indicadas para criticar la metodología eran las ex ministras del ramo. Ellas, si hubiesen querido cambiar la medición, incorporar otros gráficos o evaluaciones no necesitaban preguntarle a nadie. Bastaba con hacer los cálculos y presentarlos en conferencia de prensa tal como se hace siempre. Tampoco puede culparse al Instituto Nacional de Estadísticas, como dijo el senador Escalona, porque esta institución no tiene nada que ver con la Casen.

3. Es bochornoso citar al ministro Larraín, que calculó la pobreza en 29% en 2008, porque obviamente este cambio pudo hacerse cuando eran ministras y si ahora se aplicase la fórmula del ministro Larraín (que aumentaba el valor de la canasta básica) habría que compararlo con ese 29% y, por lo tanto, nada indica que ahora sería mejor o peor (al menos hay que calcularlo). Tanto es que el ministro de Desarrollo Social, Joaquín Lavín, admitió que en el Gobierno “estamos dispuestos a explorar fórmulas alternativas de mediciones de pobreza”, aunque siempre “manteniendo el termómetro Casen e incorporando otras”.

Por su parte, el ministro Longueira -que opina más bien como presidenciable que como ministro ya que su cartera no tiene nada que hacer en lo que se discute- aclaró que “es importante que la Cepal actualice la canasta y el consumo”. “Hay un cambio en los consumidores, en lo que consumen, ha evolucionado”. Es decir, todo Chile está de acuerdo en que la verdadera pobreza es mucho más alta que la que medimos. Pero el problema es lo que medimos y no quien lo mide. En consecuencia, actualicemos las metodologías para que Chile sepa a cuánto asciende la verdadera pobreza.

4. Si se mantiene una medida de pobreza muy baja, por ejemplo, si se midiese según el consumo de hace 100 años, ya no habría pobres en Chile. Es decir, el criterio de “anclar” el valor a una canasta inmóvil permite pensar que, más temprano que tarde, se logrará superar ese mínimo porque socialmente es inaceptable vivir hoy como en esa época. En efecto, como dijese Cecilia Castro Herrera, Presidenta de la Corporación También Somos Chilenos, “la realidad ha cambiado mucho… Esta situación se evidencia al considerar la línea de la pobreza para zonas urbanas fijada por la Casen 2012 en $ 72.000 per cápita, con la que incluso las personas en situación de calle quedan sobre ella, ya que según el catastro elaborado por el propio Ministerio de Desarrollo Social, el promedio del ingreso de este segmento es de $ 88.690”. La Sra. Castro afirma entonces, que con el umbral de pobreza actual, puede alcanzar apenar para vivir “bajo los puentes”.

Entonces, el gobierno debiese usar, por ejemplo, criterios relacionados con la media de los ingresos como lo hacen países desarrollados. A nuestro juicio, es necesario adicionar indicadores de gastos mínimos que incorporen los valores reales de la educación y la salud que agobian al 70% de los hogares chilenos.

5. Las autoridades dijeron que la pobreza era aún muy alta. El presidente Piñera dijo este 24 de julio en una comuna popular: “yo espero que los niveles de desigualdad, que en nuestro país son excesivos, escandalosos -y eso yo creo que cualquier persona lo tiene que reconocer”. Presidente, usted tiene razón y debiese proponer una estrategia compartida y participativa para reducir este flagelo. Pero que no pase como usted dijo en las Naciones Unidas que las movilizaciones estudiantiles eran “una causa noble, grande, hermosa” y a esa misma hora el ministro vocero Andrés Chadwick anunciaba más represión ante la prensa en Santiago. En efecto, los niveles de desigualdad son excesivos y escandalosos y no basta con reducir la indigencia para atacarlos.

En suma, hay buenas declaraciones de las autoridades pero hay que precisarlas. Asimismo, esperemos disponer de la base de datos para examinar las causas de la reducción de la pobreza, el rol de las transferencias y el tipo de empleos que están participando. De esto habrá tiempo para hablar. Ahora, Presidente Piñera, dos compromisos que usted asumió: ampliar y mejorar los indicadores sociales que necesitan los chilenos y reducir los excesivos y escandalosos niveles de desigualdad. ¡Cuente con nosotros para esto!

Publicado en: www.elquintopoder.cl

Foto: Evandro Sudré / Licencia CC