Fuertes discrepancias entre Chile 21 y oposición por Presupuesto 2015 y regla fiscal

Publicado : 26 Septiembre, 2014 en Portada, Prensa

|por Víctor Petersen|
(Economía – PULSO.CL)


Dando cuenta de visiones diametralmente opuestas comenzaron esta semana las primeras reuniones de equipos técnicos  vinculados al  oficialismo y a la oposición para abordar la discusión del Presupuesto de la Nación 2015. 

Mientras por un lado los expertos de la Fundación Chile 21 apuntan a la necesidad de un gasto público muy expansivo para el próximo año, en torno a los dos dígitos, junto con la posibilidad de revisar la regla fiscal, desde la Alianza se advierte que una política contracíclica no necesariamente implicará una reactivación, exigiendo cumplir el compromiso de converger al balance estructural en  2018. 

Mayor gasto fiscal

En las dependencias de Chile 21 se juntaron el miércoles por la tarde economistas del ala más progresista, hasta donde no pudieron llegar los diputados invitados, entre ellos Pablo Lorenzini (DC), dado que estaban en sesión en Valparaído. 

Sí lo hicieron el presidente del centro de estudios, Carlos Ominami, y los economistas Luis Eduardo Escobar, Andrés Solimano, Álvaro Gallegos, Gonzalo Martner y Carlos Cruz, quiénes coincidieron en que la economía doméstica requiere un impulso desde el gasto público.

“Nosotros decimos que hay que aprender de la experiencia. En 2009 el gasto creció 16,5% y  afortunadamente fue así porque impidió una caída mayor del PIB, aunque de todas maneras no evitó que la actividad entrara en recesión. Entonces estamos diciendo que hay que tener cuidado con las reacciones tardías, como fue en ese año”, señaló Ominami.

Por ello, sostuvo que “creemos que hay margen para un presupuesto expansivo, con un 10% de aumento de gasto como piso, y que perfectamente podría ser mayor”. 

Si bien aquello podría estar limitado por la regla fiscal, Ominami señaló que esta discusión “no tiene sentido”, porque el Estado chileno es acreedor neto del exterior.

“Podría tener sentido en países con desequilibrios macroeconómicos, con fuerte endeudamiento externo, pero tiene bastante menos sentido ahora. Es una regla compatible con la búsqueda de un equilibrio fiscal, pero poco compatible con un equilibrio macroeconómico global con una tasa de crecimiento más alta. O sea, está limitando, y no está siendo un elemento suficientemente contracíclico”, manifestó.

Cumplir los compromisos

Dicha visión es completamente diferente a la expuesta ayer, cuando se realizó la primera reunión de coordinación en la Alianza, utilizando como sede el think tank Libertad y Desarrollo (LyD), hasta donde llegaron los senadores José García (RN) y Juan Antonio Coloma (UDI). En la cita también estuvieron presentes Cecilia Cifuentes, Cristina Torres y Rosanna Costa de LyD; Juan Francisco Galli y Carlos Ríos de Avanza Chile; y David Huina, Gustavo Díaz y Aldo Casinelli del Instituto Libertad.

En la cita, transversalmente se definió la necesidad de exigir al gobierno que cumpla “cabalmente” los compromisos adquiridos en la reforma tributaria, que implica que los mayores recursos vayan a proyectos educacionales, y a comenzar desde el próximo año el proceso de converger hacia un equilibrio en el balance estructural en 2018.

Al respecto, García señaló que “cuando hemos disminuido la capacidad de ahorro del sector privado, es muy importante que sea compensado por un mayor ahorro fiscal para no debilitar aún más nuestra tasa de ahorro nacional”.

En cuanto a la expansión del gasto fiscal en 2015, precisó que debería crecer en torno al 7%, y que un 10% “sería enormemente expansivo, y traería como consecuencia que el Banco Central tendría menos espacio para reducir la tasa de interés. Un nivel de gasto de esa magnitud afectaría el valor del dólar, e incluso podríamos tener mayores dificultades para que la inflación retorne a la meta del 3%. Entonces, un mayor gasto público trae consigo situaciones que afectarían al ciudadano común”.

También discrepó de la idea de aplicar  una política contracíclica como solución para la reactivación económica. “Una política fiscal contracíclica no necesariamente ayuda a una mayor actividad, que es lo que estamos todos buscando. La prueba de ello es que en 2009 precisamente cuando el Estado gastó US$9 mil millones con el propósito de reactivar, finalmente tuvimos una caída de 1%, mientras que otras economías sin medidas fiscales tan generosas como las de  Chile cayeron menos”.