¿Fracaso del sistema? 87% de empleados no están contentos con sus empleos

Publicado : 23 Septiembre, 2014 en Columnas Chile 21, Rafael Urriola

|por Rafael Urriola|


Un estudio realizado a nivel mundial por Gallup revela que hay más del doble de trabajadores “desconectados” de su puesto que empleados felices, y México encabeza las tristemente célebres cifras en nuestra región.

A fines de 2013, la reputada firma encuestadora Gallup, publicó el informe sobre el Estado del trabajo en el mundo. El análisis llega a una conclusión tan simple como demoledora: “En el mundo existe el doble de trabajadores activamente desconectados que trabajadores comprometidos, es decir, que aman a sus puestos de trabajo”.

La encuesta –que se realiza desde finales de 1990– mide la satisfacción de los trabajadores bajo situación de dependencia (empleados) a nivel internacional. La versión publicada en 2013, reunió información de 230.000 empleados de tiempo completo y a tiempo parcial en 142 países, señala Susan Adams de Forbes.

El promedio mundial que reporta Gallup (todos los datos provienen del documento que puede ser visitado en State of the Global Workplace Report 2013.pdf) da cuenta de un enorme fracaso social del capitalismo a nivel mundial. Gallup descubrió que sólo el 13% de los trabajadores se siente comprometido con su trabajo. Eso significa que tienen un sentido de pasión por su trabajo, una profunda conexión con su empleador y pasan sus días innovando o impulsando a su empresa.

El 63% “no está comprometido”, es decir, no están contentos, pero no son tampoco saboteadores de la empresa en su accionar. En resumen, están fuera de sintonía, son sonámbulos de oficina y dirigen poca energía a su trabajo, dice el informe.

Un total de 24% es lo que Gallup llama “activamente desconectado”, es decir, que prácticamente odia a su puesto de trabajo, pudiendo despreciar incluso los logros alcanzados por sus compañeros de trabajo, comenta en Forbes S. Adams.

En suma, el 87% de trabajadores de todo el mundo, según Gallup, “están desconectados emocionalmente de sus lugares de trabajo y tienen menos posibilidades de ser productivos”. En otras palabras, el trabajo es más a menudo una fuente de frustración que de superación personal.

Cabe mencionar que el estudio no se refiere –ni siquiera considera– los ingresos percibidos, lo cual podría agravar el descontento a expectativas: buen uso de los recursos, reconocimientos, elogios, reconocimiento como persona, no ser escuchado, entre otras cosas. Aunque, de todos modos, el descontento es mucho mayor entre las personas con menor calificación, que es un buen indicador de ingresos.

México está al fondo de la tabla en América Latina, con sólo 12% de sus trabajadores completamente satisfechos con su empleo, 60% “desconectados” y un 28% que repudia su trabajo. Pero Chile mantiene proporciones similares (24%, 58% y 18%, respectivamente), cifras que se parecen a las de Estados Unidos (30%, 52% y 18%). Es decir, el capitalismo en general, independientemente de su nivel de desarrollo, no permite que las personas se sientan contentas con su trabajo, lo cual es quizás mucho más importante que los ya criticados niveles de ingresos porque atenta de manera todavía más fundamental contra el bienestar de las personas.

Es claro que la situación de insatisfacción estimula las enfermedades mentales, especialmente la depresión, que tiene serios impactos sobre la productividad del país. Este aspecto no ha sido al parecer considerado por los empresarios con la seriedad necesaria, porque hay factores –a veces incluso simples– que permitirían mejorar las relaciones laborales en las empresas. En efecto, como indica el estudio de Gallup, cuando los trabajadores creen que la empresa no está protegiendo al empleo el descontento se duplica.

La reforma laboral, justamente, tiene como impacto inmediato reducir el estrés laboral de la incertidumbre y eso, en su conjunto, debiese ayudar a la productividad del país. Esto es parte de la imprescindible protección social que no puede ser soslayada en el debate laboral presente en Chile.