La elocuencia de los lugares

Publicado : 03 Abril, 2009 en Prensa

El nombramiento de la diputada Carolina Tohá como vocera del Gobierno reveló que, si ya es de por sí complicado que una mujer llegue al Congreso, más trabajoso es su reemplazo por alguien del mismo sexo. Reconozcamos, eso sí, que su incorporación es un tapabocas para quienes pregonaban el ocaso de la paridad ministerial. Se retorna casi el equilibrio inicial, con doce hombres y diez mujeres.

Situaciones de este tipo son indicativas de que el logro de la igualdad de género, como ha advertido la socióloga Antonia García de León, parece estar preso del llamado “efecto Penélope”: se teje y se desteje, se avanza por un camino y se retrocede por otro. Estos tres años de Gobierno dirigido por una mujer han permitido establecer el contraste entre un gabinete ministerial, más parecido a la vida real, frente a un hemiciclo que, en el último tiempo, ha perdido oportunidades de incorporar más mujeres.

Se generaron tres cupos, bien por deceso de sus titulares, bien por cesión del cargo. Ironías de la vida, RN optó por una mujer, Lily Pérez, mientras el PS y el PPD, que en estas materias han sido más bien tibios en su apoyo a la agenda de género de la Presidenta Bachelet, optaron por sustitutos masculinos.

Resultará una verdad incómoda pero reconozcamos que, de esta forma, se abren flancos para que personas como la diputada Marcela Cubillos, cuyo sello no es precisamente la solidaridad de género, se permita acusar, muy suelta de cuerpo, que el comando de Sebastián Piñera estaría siendo más inclusivo con las mujeres.

Otro instante estelar para visibilizar este tema pudo haber sido la reciente Cumbre de Líderes Progresistas, realizada en Viña del Mar. Se acordó el tratamiento de sesudos tópicos como el cambio climático, el rol del Estado, el nuevo orden financiero internacional y el papel de la ciencia y la innovación, pero se obvió el tratamiento de la equidad de género, lo que resulta curioso si tenemos en cuenta que ha sido enfatizado por la nueva oleada de la socialdemocracia, en el marco de la expansión de los derechos de ciudadanía.

Para complicar más las cosas, se van generando otros espacios de decisión sobre cuya importancia no parece haberse reparado y que reproducen la exclusión femenina. Nos referimos a esas entidades que escapan a la tradicional división de poderes, constituyendo “poderes fácticos de jure”, siguiendo a Garretón. Son actores que procesan las decisiones propias de un régimen político, pero al margen de los ciclos electorales que impone el juego democrático.

Nos referimos a un Banco Central, compuesto por cinco hombres y ninguna mujer; a un Tribunal Constitucional, con nueve hombres y una sola mujer; a un recién estrenado Consejo de Transparencia, con cuatro hombres y ausencia total de féminas; al directorio de TVN (“la televisión de todos los chilenos”), con siete hombres y una mujer, proporción curiosa en una industria donde la presencia de mujeres es significativamente alta y a la Alta Dirección Pública que, con cuatro mujeres y dos hombres, parece tratar de equilibrar el fiel de esta balanza.

Por tanto, a los esfuerzos por impulsar la presencia femenina en espacios políticos tradicionales se suman otros nuevos, en creciente expansión (existe el proyecto de crear una Agencia de Calidad de las Políticas Públicas). Estos lugares carentes de mujeres hablan por sí mismos, y nada los retrata mejor que una frase de Rodríguez Zapatero, presidente del Gobierno español que visitó recién Chile: “Cuanto más conservador es un lugar, menos mujeres hay”.

Artículo publicado en diario La Nación el día 30 de marzo de 2009.

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