No sigan abriendo temas

Publicado : 01 Septiembre, 2014 en Columnas Chile 21, Rafael Urriola

|por Rafael Urriola|


No sigan abriendo temas, pareciera escucharse desde el fondo de los pasillos más íntimos del comité estratégico en La Moneda. En efecto, las dos primeras reformas emblemáticas (tributaria y educacional) han requerido cirugía mayor para avanzar, pese a que parecían legitimadas, tanto por los votos obtenidos por la Presidenta Bachelet como por las demandas de “la calle”. Es decir, si estas dos reformas han causado tanto dolor de cabeza… qué se puede esperar de los demás problemas que están –y han estado– entre las preocupaciones centrales de la población.

No cabe duda que los resultados de las dos comisiones actualmente en funcionamiento (la de Isapres y la de AFPs) son más “radicales” que lo que se esperaba, pese a que los comisionados fueron buscados entre los más “razonables” de la plaza. Así, la resolución adoptada por la comisión que trata los problemas de las Isapres votó, con amplia mayoría, por avanzar hacia la constitución de un fondo único de salud. La ministra de Salud, Helia Molina, no obstante, explicó en la prensa que esta propuesta no es parte del actual programa. Sin embargo, los problemas que llevan a los comisionados y, sobre todo, a los múltiples invitados a sugerir una solución de esta naturaleza es que hay un enorme descontento en la población acerca del sistema de salud, tanto por la escasez de atención en el sistema púbico como por los altos costos de los planes de las Isapres.

Paralelamente, un diario de la capital aseguró en esta misma fecha, que en lo referente a las AFPs habría mayoría amplia (sic) por cambiar solo los parámetros en el sistema (es decir, ampliar la edad de jubilación, aumentar cuotas y asegurar pagos de trabajadores independientes). Consultados algunos comisionados, estos explicitaron que lo que escucharon en las audiencias era bien diferente a esto. Por el contrario, las opiniones de los referentes más incumbentes, es decir, los trabajadores (los reales clientes, financistas y usuarios de AFPs, como son la CUT, la Asociación de Empleados Bancarios, la ANEF, entre otros, no solo están contra estas medidas sino que promueven un cambio que va más allá de la restringida AFP estatal, colocando en el tapete un sistema de reparto solidario entre chilenos).

Asimismo, en diversas ocasiones tanto la ministra del Trabajo, Javiera Blanco, como la presidenta de la CUT (también militante de la directiva de un partido de gobierno) han planteado que las reformas laborales constituyen el cuarto pilar del programa gubernamental. Tanto, que Bárbara Figueroa aceptó una modesto reajuste de los salarios para reponer, en cambio, las reformas centrales (negociación colectiva, no reemplazo de trabajadores en huelga, afiliación automática).

Con esto, solo por nombrar algunos de los más de 15 problemas de alta trascendencia y urgencia que se detectaron en la reunión de coyuntura de Chile 21 (reformas constitucionales, aborto terapéutico, derechos de aguas, modelo de energía, concesiones, sistema de estadísticas, pueblos originarios, Ministerio de la Mujer y un largo etcétera) se puede concluir que no es culpa de los ministros o funcionarios que se esté ampliando la agenda gubernamental. En realidad, estos temas vienen siendo relevados por la población hace bastante tiempo. Empero, la Concertación, con demasiada frecuencia, en lugar de buscar soluciones a los problemas, los postergó con promesas que se acumularon. Hoy, estas frustraciones resurgen –y no es casualidad– porque el propio estilo de la campaña presidencial de Bachelet dio a entender que –ahora sí– se enfrentarían las deudas reivindicativas.

En definitiva, a riesgo de aumentar la frustración habrá que “caminar y mascar chicle”. La culpa no es de los ministros o jefes de servicios sino de un sistema que abusó de las personas más allá de la cuenta y éstas lo dijeron, dándole apenas un 25% de la votación a Evelyn Matthei, la candidata de las grandes empresas y del modelo neoliberal. La Presidenta Bachelet tuvo, entonces, el apoyo para hacer estas transformaciones y tiempo para planificar las medidas necesarias. Antes se decía “en la medida de lo posible” y ahora parece que va la consigna “de a uno en fondo”. Lamentablemente, los gobiernos siempre deben enfrentar muchos problemas simultáneamente, sobre todo cuando ellos son objetivos y masivamente sentidos.