EL CUARTO PILAR DE LAS REFORMAS VA A LA CALLE

Publicado : 03 Septiembre, 2014 en Columnas Chile 21, Jaime Ensignia

|por Jaime Ensignia|


Quizás no lo pensaron los organizadores de la Marcha Nacional convocada por la CUT para este 4 de septiembre cuando alzaron la consigna “Para derrotar a la desigualdad REFORMAS LABORALES AHORA” que parafraseaba, de alguna manera, al ex presidente Lagos cuando, más de una década atrás, espetó a su entonces par boliviano Carlos Mesa “ofrezco relaciones diplomáticas aquí y ahora”. “Reformas laborales ahora”, expresa un fuerte sentir del mundo del trabajo en nuestro país. Han pasado más de 25 años de acumulación de deuda por parte del mundo político progresista y de la izquierda hacia los trabajadores chilenos y sus organizaciones laborales. En este terreno se ha avanzado poco, no hay densidad en las transformaciones realizadas en los cuatro gobiernos de la Concertación y, por cierto, menos aún bajo el gobierno de derecha de Piñera.

Hoy, trabajadoras y trabajadores marchan a la calle para agitar una de las reivindicaciones más sentidas en el tejido social: reformas laborales ahora e impedir que los mismos de siempre bloqueen estas reformas, repitiendo cual rezo argumentos que ya cumplieron más de veinte años: no están dadas las condiciones para una transformación en las reglas de juego en el ámbito laboral. Cabe señalar que no quienes tradicionalmente se han opuesto a las reformas laborales –la derecha política y amplios sectores del anquilosado y retrógrado empresariado nacional- sino también al interior de la antigua Concertación hubo figuras que obstruyeron todo tipo de reformas laborales a fines de los noventa. Más fresco aún está el recuerdo del ex ministro de Hacienda del primer gobierno de la presidenta Bachelet, Andrés Velasco, quien se opuso tenazmente a estas reformas, así como a la creación de una AFP estatal. Con este historial, este cuarto pilar de reformas no se resigna a la eterna postergación y la marcha se tomará la calle en una fecha simbólica para el mundo sindical chileno: antes del golpe de 1973, el 4 septiembre el pueblo de Chile elegía a su presidente y representantes en el Parlamento.

Con esta Marcha Nacional se busca sensibilizar a la opinión pública sobre esta más que postergada reivindicación sindical, aliarse con la diversidad de los actores sociales que apuestan por transformaciones estructurales profundas. Hay quienes no están dispuestos a aceptar trillados pretextos que aluden a “condiciones no dadas” a los que se asocia en estos días la amenaza de desaceleración económica galopante y la advertencia de que no es posible encarar tantas reformas sustantivas simultáneamente. El mundo del trabajo, que integra en definitiva a la sociedad toda, no acepta más dilaciones. El mundo político deberá interpretar estas señales de la sociedad chilena sino quiere seguir naufragando en lo que respecta a la vigencia de su representación política. Más allá del éxito cuantitativo de esta Marcha Nacional convocada por la CUT, el hito enciende una mecha: una profunda reforma laboral es parte del imaginario de vastos sectores de la sociedad chilena.