El discurso de Lagos

Publicado : 29 Agosto, 2014 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera

|por Eugenio Rivera|


Han sorprendido las declaraciones del ex Presidente Ricardo Lagos en Icare. Se trata de un llamado de atención respecto de la falta de ambición en las políticas de infraestructura, la inconsistencia de querer avanzar en la superación de los obstáculos estructurales que enfrenta el país, manteniendo el objetivo de alcanzar el balance estructural el 2018 y las insuficiencias que muestra la conducción política.

Le resulta inaceptable que el desarrollo de la infraestructura esté detenido desde el 2005. Por ello sostuvo que no es posible pensar en el desarrollo nacional sin una perspectiva de largo plazo en infraestructura. En tal sentido, y con razón, le ha resultado intolerable el modesto programa de infraestructura dado a conocer por el gobierno.

La infraestructura nacional apenas da abasto ahora y no estará a la altura de los requerimientos de aquí a 20 años. No obstante, el ex presidente parece hacer caso omiso de los problemas que enfrentó el sistema de concesiones al declarar sin más detalles que es necesario “concesionar todo lo concesionable”.

Las concesiones han sido eficientes en las obras viales simples aun cuando mostraron problemas que se expresaron en los múltiples procesos de renegociación que generaron. No es favorable la evaluación en el caso de obras complejas como fueron el Transantiago, las cárceles y como serán las eventuales concesiones hospitalarias. Los costos de transacción que genera la aparición de problemas no previstos las hace más onerosas y complejas de resolver, que la contratación pública tradicional.

No obstante, las declaraciones del ex presidente constituyen también un mensaje respecto de los desafíos macroeconómicos que enfrenta el país. La desaceleración económica amenaza con convertirse en contracción económica. Sus causas son en parte coyunturales, con un fuerte componente externo que también afecta a los otros países de América del Sur, pero en lo fundamental son efecto de que las últimas administraciones no han impulsado las reformas estructurales que requiere el país.

Implícitamente, el ex presidente se distancia de la idea de que para superar la actual situación basta con las medidas anunciadas por las autoridades económicas. Se necesita destrabar los proyectos energéticos, construyendo con el liderazgo político necesario un consenso nacional en torno a una matriz energética compatible con la defensa del medioambiente y empezar a pensar en grande en materia de infraestructura. Se requiere superar el carácter de “buena idea” de la Agenda Productiva, asignando los cuantiosos recursos que se necesitan.

Todas estas tareas requieren recursos que no son compatibles con la meta de alcanzar el balance estructural el 2018, pues los ingresos provenientes de la reforma tributaria sólo pueden financiar los cambios que se necesitan en educación y salud. Estas políticas son el complemento indispensable de las grandes transformaciones que en el campo educacional, tributario y constitucional se ha propuesto la Presidenta Bachelet. La convocatoria de Lagos permite canalizar la cooperación pública-privada, superando el debate en torno a la incertidumbre y la desconfianza.