#chaoHidroaysén o el impacto de la movilización social en Chile

Publicado : 11 Junio, 2014 en Columnas Chile 21, Gloria de la Fuente

|por Gloria de la Fuente|


La visibilidad y el tenor que ha alcanzado la demanda estudiantil en nuestro país nos hace olvidar a menudo que el ciclo de movilizaciones que partió hace algunos años en Chile, tuvo como protagonista el rechazo a proyectos que planteaban una clara amenaza al medioambiente y a la sustentabilidad de nuestro modelo de desarrollo. En efecto, fue hacia fines de 2010 que se registraron las primeras marchas en rechazo a la instalación de la termoeléctrica Barrancones – que terminó con la intervención presidencial para modificar la medida- y a fines de mayo de 2011 donde se registró una de las primeras movilizaciones multitudinarias contra el proyecto Hidroaysén. El denominador común de estas manifestaciones no fue, por cierto, sólo el rechazo categórico a estos proyectos, sino que también, como dijo un destacado columnista describiendo la multiplicidad de demandas volcadas a la calle en aquel periodo, “la necesidad de hablar en plural”.

Desde esas primeras movilizaciones, algo ha pasado en Chile en estos años, por lo que la revocatoria del permiso ambiental por parte del comité de ministros al proyecto Hidroaysén, viene a ser el corolario de la consolidación que ha alcanzado esta nueva etapa. En efecto, hasta hace no mucho era posible ver como una institucionalidad (y con ello me refiero a las reglas del juego) heredada de una experiencia transicional particular, miraba con distancia (y temor) aquello que estaba fuera del interés de los poderosos (los “fácticos” les decían algunos) y era incapaz de sostener algún tipo de interpretación y menos de respuesta sobre la demanda ciudadana que empezaba a articularse. Así fue que transversalmente el mundo político quedó perplejo frente a los fenómenos de movilización que emergieron, abriendo un prometedor emprendimiento para algunos en base a la “sociología del sentido común” que sin ningún dato y más desde el olfato, ha buscado encuadrar el proceso para construir sentido. Probablemente lo que sucede es bastante más simple y tiene que ver justamente con las nuevas características que va asumiendo el proceso de transformación que sufre toda sociedad que ha perdido el miedo también heredado de una forma particular de construir democracia (tal como mostraba el informe de desarrollo humano 2012) y de un conjunto de reglas del juego (o instituciones) que, dado el curso normal de los acontecimientos, comienzan a adaptarse a esta nueva realidad.

Por cierto, el proceso no estará completo si ello no trae aparejado una reflexión más profunda y transversal respecto al proyecto de sociedad que se quiere construir y ello no es sólo retórica, aunque lo parece. Si hay algo que deja claro también Hidroaysén es que la necesidad de generación eléctrica en Chile no está resuelta, menos si el acento está puesto en el crecimiento de la economía y la cobertura de la necesidad creciente de las personas. Ello obliga a pensar no sólo en la matriz energética, sino que un modelo de desarrollo que ponga el acento en el bienestar de la población y en la necesidad de pensar a nivel individual y también colectivo cuales son los costos que se está dispuesto a asumir por aquello.