La postura de Velasco

Publicado : 03 Junio, 2014 en Columnas Chile 21, Eugenio Rivera

|por Eugenio Rivera|


EL GRUPO encabezado por Andrés Velasco enfrenta dos grandes dificultades en el nuevo escenario político: tratar de incidir sin tener parlamentarios que pudiesen negociar su voto, y perfilarse como alternativa política en un contexto en que las transformaciones propuestas por la Presidenta Bachelet parecen haber dejado descolocados a quienes convergen en Fuerza Pública.

A pesar de contar con especialistas en las áreas tributaria y educacional, el estilo de polémica usado por Fuerza Pública deriva hacia la descalificación y las afirmaciones catastrofistas, afines a las del sector más derechista del espectro político. Es el caso de Mariana Aylwin, cuando insinúa que el camino elegido en la reforma educacional puede terminar en un “Transantiago”, o cuando el propio Velasco hace caso omiso de los estudios que sustentan la reforma tributaria. Anida en las argumentaciones cierta nostalgia por los acuerdos cupulares de la Concertación, trabados entre tecnócratas de ambas coaliciones, en el contexto de los amarres políticos constitucionales, aunque fueran a contrapelo de las definiciones programáticas y de las visiones predominantes en los partidos. Era el momento en que el malestar ciudadano con lo existente no terminaba de traducirse en el debate político y se aceptaban todavía como plausibles fórmulas que no abordaban los problemas de fondo.

El debate propuesto por la Presidenta Bachelet parte de la base que el FUT constituye principalmente un mecanismo de elusión, que el sistema tributario es regresivo y que los 8.200 millones de dólares que la reforma se propone recaudar serán mejor utilizados en la educación, en salud y en el desarrollo productivo de las Pymes. Estas conclusiones derivaron de numerosos estudios desarrollados en los últimos 10 años por académicos como Agostini, Jorrat, Engel y otros. Por sus convicciones de que Chile tenía un sistema impositivo adecuado, Velasco quedó fuera del debate tributario actual; como ministro sus iniciativas principales fueron las reformas del mercado de capitales, que profundizaron los beneficios tributarios a la renta del capital.

Ahora Velasco insiste en que no comparte los instrumentos elegidos para lograr una mayor recaudación tributaria, y pone en duda su fundamento técnico. Incursiona en un tema principalmente jurídico -el de la renta atribuida-, asumiendo, sin más, las posturas de la Asociación de Bancos. Pero, por otra parte, junto con Manuel Marfán, ha dado un paso sorprendente: propone que se separen los impuestos que pagan empresas y sus propietarios, idea que hasta ahora había sido planteada por los críticos de izquierda de la propuesta tributaria del gobierno.

Esta opción debiera ser considerada en una futura reforma tributaria, avanzando así hacia lo que es una práctica habitual en los países de la Ocde. Pero tras la exitosa aprobación del proyecto de gobierno por la Cámara de Diputados, no sería sino una acción dilatoria de la profunda reforma tributaria en marcha.