Relaciones Exteriores: pistas del 21 de mayo

Publicado : 28 Mayo, 2014 en Columnas Chile 21, Jaime Ensignia

|Por Jaime Ensignia|


¿Continuidad o cambio en la política de relaciones exteriores del actual gobierno de Michelle Bachelet? Esta interrogante se dilucidó en la primera cuenta pública de la presidenta Michelle Bachelet: se trata de continuidad y cambio. Continuidad porque hay una política de Estado en estas materias, iniciada desde el retorno a la democracia bajo la gestión del Presidente Patricio Aylwin, orientada a la inserción plena de Chile en el escenario internacional. Cambio, a su vez porque no tan sólo “Chile cambió” en estas últimas años, sino también el mundo, la región latinoamericana y, específicamente, nuestro entorno vecinal.

El mensaje de la Presidenta refleja haber registrado estas transformaciones al anunciar que el país basará su política exterior en el respeto del derecho internacional y que Chile será la voz de América Latina y el Caribe en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas.

En particular, en lo que respecta a las ajetreadas relaciones vecinales, la Presidenta señaló que, tras concluir la fase de ejecución del Fallo de la Haya con Perú, se espera abrir una nueva etapa de relaciones políticas, económicas, culturales y de cooperación; con relación a Boliviallama a rescatar las áreas de la agenda bilateral de los 13 puntos, dejando el punto 6 -que aborda el tema de salida al mar- en manos del Tribunal de La Haya. Con lo que respecta a Argentina, destacó que ésta es la etapa de profundizar la integración y la cooperación entre ambos países cristalizada en elrelanzamiento del Tratado de Maipú. Es decir, junto con destacar la vocación de Chile de apertura al mundo, el discurso presidencial hizo énfasis en que el país se proyecte desde el espacio de la región sudamericana, llamando a la Alianza del Pacífico a estar al servicio de la región y establecerse como puente para apoyar el crecimiento de “nuestros hermanos del MERCOSUR y de todo el continente”.

En la columna de las asignaturas pendientes, sin embargo, sigue quedando la necesaria modernización de la Cancillería, deuda que se arrastra desde el primer gobierno democrático.