Huele a peligro

Publicado : 03 Diciembre, 2013 en Portada, Prensa

|por Osvaldo Torres|»


No hay caso, la derecha derrotada en la próxima segunda vuelta, recurre a la campaña del terror por medio de una de sus intelectuales destacadas. Es mujer, lo que tampoco es casualidad.

 La afirmación de Lucía Santa Cruz de que el programa de Bachelet nos acerca al socialismo, es tan destemplada como afirmar que si alguien bosteza se quedará dormido. Pero la pregunta es ¿por qué tanta aceptación por parte de los viejos líderes de la derecha? Porque les provee del famoso relato para la etapa que viene, es decir, propone un camino de resistencia y oposición al programa de Bachelet desde el fundamentalismo neoliberal. Asume la educación gratuita como si fuese la Escuela Nacional Unificada, ENU, que llevó a los Allamand a las calles contra Allende; piensa la reforma tributaria como la expropiación a los que concentran la riqueza y la Nueva Constitución como el desmantelamiento del país y, finalmente, se permite desafiar a que la derecha recupere sus principios. Es otra versión de la consigna del “Desalojo”, en medio de una derecha en situación crítica y con otras alternativas políticas para negociar la profundidad de las reformas que se plantea Bachelet.

Pero esta “ofensiva”, si bien pretende fijar un piso elevado en la negociación, tiene consecuencias convergentes con las voces que en la Nueva Mayoría se han opuesto a la Nueva Constitución y sólo buscan reformar la actual; con los que no gustan de la reforma educacional hacia la gratuidad y la calidad, pues tienen inversiones en Colegios y Universidades. En otras palabras, la punzante declaración de Stefan Kramer que señala que Carlos Larraín y Camilo Escalona se entienden porque están de acuerdo con el actual orden de cosas, transversaliza la oposición al programa bacheletista que está más cerca de “los de la calle” que de las cúpulas políticas.

Quizás es por lo anterior que el triunfo de Carlos Montes, en la senatorial Oriente de Santiago, fue tratado como un delito contra el orden concertacionista, sobre la no menos respetable senadora Alvear, siendo que se trató de una victoria electoral. Si se suman los incipientes “díscolos” como M. Walker, C. Escalona o Aldo Cornejo, se puede decir que también habrá un reordenamiento interno en la Nueva Mayoría, pero esta vez los díscolos comienzan a ser los que tienen el poder construido en la transición y no cejarán en resguardarlo, utilizando sus redes en la elite política y empresarial. De paso, con sus posturas relativizantes del programa, están ayudando a que los ciudadanos crean menos en la eficacia de su voto, desalentándolos a concurrir a las urnas.

Si lo anterior es así, ¿cuál es el camino que pueden tomar los acontecimientos futuros? Habrá tres cuestiones principales. La primera estará marcada por la movilización social y si esta alcanza grados importantes de masividad, persistencia y desarrolla una plataforma viable de alcanzarse; la segunda será la coherencia de la bancada parlamentaria bacheletista para concretar sus promesas, sin letra chica; y la tercera será la situación de la derecha: si logra crear el ambiente tipo “Confederación Democrática”, CODE, capturando en términos programáticos –más que orgánicamente– a sectores de la Nueva Mayoría.

En esta situación, lo fundamental es preservar y ampliar el proceso de transformaciones de fondo que se viene abriendo paso en Chile. La Nueva Mayoría puede ser el instrumento político de ello y es lo que está por verse en los años que vienen. De forma tal que los cambios serán “con responsabilidad” si la derecha admite que está en minoría; de otra manera, las mayorías sociales descontentas y con expectativas de mejorar su situación, pueden pasar a exigir sistemáticamente cambios reales. Pero también si los guardianes del orden al interior de la Nueva Mayoría actúan con responsabilidad, entendiendo que lo viejo es un freno para el desarrollo del país y la mayor igualdad social.

“Huele a Peligro” es lo que nos quiere hacer creer la vieja derecha, y en ello está el jefe de campaña de Matthei, esposo de la intérprete de la conocida letra de Armando Manzanero. Una forma de respuesta es concurrir a las urnas el 15 de diciembre, votando contra la derecha y en la creencia que, en parte, el programa de Bachelet depende de la magnitud de la derrota de Matthei. Ese domingo marco AC.