Los estudiantes y el Rubicón parlamentario

Publicado : 20 Noviembre, 2013 en María de los Angeles Fernández

|por María de los Angeles Fernández|»


Así como las candidaturas parlamentarias de los ex líderes estudiantiles fueron quizás las que más expectación han venido generando, también suscitan múltiples preguntas. La más recurrente es la que se desprende de su aspiración a una presencia sincronizada en la calle y en las instituciones. Es ésta una más de las diferencias al interior de los partidos que integran la Nueva Mayoría. El que algunos de sus miembros la encuentren amenazadora es reveladora de que, por un lado, el distanciamiento de la Concertación de la sociedad como una de las causas de la derrota del 2010 todavía no ha sido digerido y, por otro, de una comprensión francamente limitada de la razón de ser de los partidos políticos. Es de manual de Ciencia Política su comprensión como actores bípedos, con un pie en la sociedad que pretenden representar, y otro, en el poder del Estado. Aferrarse ciegamente a lo segundo tiene escaso destino en sociedades en estado de “activismo latente” como son las latinoamericanas, según Latinobarómetro 2013.

Pero no es únicamente allí donde la idea divide. El movimiento estudiantil no ha estado inmune a la polémica que genera la opción de sus otrora exitosos dirigentes por producir transformaciones desde las entrañas de una institucionalidad que previamente repudiaron. Las dirigencias actuales, en las que el PC pierde ascendiente en forma inversamente proporcional a la velocidad de su connivencia con la Concertación, declaran su incredulidad acerca de los cambios que pudieran hacerse desde adentro. La situación nos remite, por una parte, a un panorama mundial compartido en que los jóvenes entre 15 y 25 años, la quinta parte de la población, muestran desapego hacia la participación electoral así como desconfianza hacia las instituciones políticas y, por otra, a dilemas que parecen ser eternos. El primero, el equilibrio entre el deseo de autonomía que permite ensayar formas alternativas a los patrones culturales dominantes y la necesidad de establecer alianzas para producir transformaciones efectivas. El segundo, acerca del carácter de los cambios políticos que producen los movimientos. Aunque estamos todavía lejos de cualquier transferencia de poder o de cambios en las reglas del juego, el que 74% chilenos esté por priorizar la educación universitaria gratuita según la última encuesta CEP es decidor de su impacto. ¿Insuficientes todavía para los estudiantes? Si estuvieran satisfechos, habría que preocuparse.