Nueva oposición

Publicado : 13 Noviembre, 2013 en Portada, Prensa

|por Gloria de la Fuente|»


El resultado de esta elección presidencial no es un misterio para nadie, resta sólo saber si la definición será en primera o segunda vuelta, pero la suerte ya está echada y es difícil que la contundencia del apoyo a Michelle Bachelet se revierta. Respecto a la parlamentaria, existen posibilidades ciertas que la Nueva Mayoría (NM) logre doblar en varios distritos y en algunas circunscripciones, alcanzando mayorías importantes en ambas cámaras que, sin embargo, no le alcanzarán para superar los quórum supramayoritarios (otro amarre de la Constitución de 1980) que requieren ciertas discusiones legislativas contenidas en la agenda prioritaria del próximo gobierno. Esto es, considerando la cámara de diputados, 4/7 (69 votos) para las leyes orgánicas constitucionales, 3/5 (72 votos) para modificar la Constitución y 2/3 (80 votos) que requieren algunas disposiciones específicas de la Carta Fundamental.

Lo anterior implicará no sólo un tratamiento adecuado para consolidar internamente los apoyos y las lealtades respecto a las iniciativas del Ejecutivo (cosa que en algunas materias no se ve fácil), sino que también requerirá un diálogo relevante con una oposición que, tal como se observa, pasa por una crisis de proporciones. Esto es muy relevante porque, como señala Gianfranco Pasquino, “la calidad de una democracia no depende sólo de la virtud de su gobierno o de la interacción del gobierno con la oposición, sino, de modo muy especial, de la capacidad de esta última”.

En tal sentido, las definiciones de la derecha respecto a su proyecto político son relevantes porque, más allá de la correlación de fuerzas que tengan en el parlamento, está en entredicho que esta siga siendo una coalición política atrapada, hasta ahora, por la lógica de los sectores más conservadores en materia valórica y más pro mercado en materia económica. En este cuadro, tal vez no es descabellado pensar que en el mediano plazo se constituya un espacio para una nueva derecha, hoy representada por sectores vinculados a Horizontal, Evopoli, Red Liberal e incluso, por qué no, a Fuerza Pública. Si ese proceso se gatilla (y se facilita con la postergada reforma electoral), se abre la puerta para un cambio relevante en el conjunto del sistema político chileno, que obligará a varias redefiniciones a la Nueva Mayoría.