Lazos de sangre

Publicado : 06 Marzo, 2009 en Prensa

La conformación de los equipos de los más seguros candidatos a La Moneda no deja de ser preocupante. En ambos casos, la presencia femenina es irrisoria y, si de concesiones se trata, las hijas de los abanderados parecen tener el mejor derecho. En el caso de Piñera, parece ser un asunto de familia porque, a la hija, se suman su esposa como encargada de la comisión “mujer y familia” y, seguramente, su hermana. Muchos estarán pensando en nepotismo pero, además, es revelador de dos fenómenos: la naturaleza de las elites políticas femeninas para quienes, el lazo consanguíneo con el padre o el esposo ha llegado a convertirse en el atributo esencial y, enseguida y como derivación de ello, el hecho de que la oligarquización se haga más evidente en este sector de nuestra dirigencia.  Ya lo advirtió Clarisa Hardy en su estudio “Eliterazgo”, destacando la importancia de las redes familiares y el papel del padre en su la socialización política así como la escasa renovación de dichos liderazgos, aunque hay indicios de que la competencia y los méritos serían hoy más considerados. Si bien no es ésta una característica chileno-insular, sí parece más contrastante porque el país es conducido por una mujer que, no sólo ha aprovechado su cargo para potenciar a más mujeres en roles de conducción política, sino que ha desarrollado un discurso que resalta la necesidad de una mayor incorporación femenina en todos los ámbitos. En alguna ocasión la misma Presidenta afirmó, quizás un tanto confiada en que la decisión paritaria se convertía en un punto de no retorno, que resultaba difícil que quien la sucediera pusiera menos mujeres en su gabinete.

Concedamos, en todo caso, que éste no es un buen síntoma, tal como lo ha denunciado la diputada Antonieta Saa. La exclusión femenina denota una omisión que podría reproducirse posteriormente en la conformación de equipos de gobierno, cualquiera sea el resultado. Por lo demás, una de las afirmaciones que suelen escucharse en los circuitos de la política cuando se reclama una mayor presencia femenina no es sólo aquella de  que “no hay  mujeres” sino que “no hay mujeres con experiencia”. Si no se comienza por entregarles más responsabilidades, nunca podrán adquirir ese otro atributo que se argumenta que les falta. Es por eso que son tan importantes las cuotas: garantizan, a través de mecanismos institucionales aquellos espacios que, de otra manera, quedan librados a decisiones individuales.

Noticia publicada en blog de La Segunda online el día 4 de marzo de 2009.

Visite la columna en sitio del diario aquí.