Matthei: una candidata sin campaña

Publicado : 24 Septiembre, 2013 en Prensa

|por René Jofré|


A veces los candidatos se encuentran con sus campañas, a veces no. Sucedió con Eduardo Frei Ruiz Tagle. La primera vez, Frei fue un fenómeno electoral: ganador en primera vuelta con una cifra cercana al 60%. La segunda, en el contexto de una coalición centrada en sus líos internos, sucumbió, aun cuando el candidato Frei de 2009 tenía mayor experiencia política que en 1993.

De Evelyn Matthei se dice que es una buena candidata, que tiene carácter, que es preparada y que tiene trayectoria política. Sin embargo, parece que por esta vez la ex ministra no se encontrará con su campaña. Y en primer lugar porque el proceso de selección de candidaturas en la Alianza ha sido traumático. Antes de que apareciera la opción de Matthei, las de Golborne, Allamand y Longueira habían ido cayendo una a una, todas con dramatismo.

La candidatura de la Alianza tampoco cuenta con un gobierno que tenga adhesión mayoritaria, un factor que no es decisivo, pero sí relevante. El gobierno se ha mantenido en un tercio, en promedio, y ha bajado su desaprobación, pero la administración Piñera, hasta ahora, no concita la fuerza que requiere para insuflarle optimismo a su coalición y su candidatura. Es más, el gobierno, con toda razón, parece tener la mirada más puesta en 2017.

En cuanto al carácter de Matthei, ha demostrado ser un arma de doble filo. Por una parte se valora su disposición a intervenir en debates complejos, pero cuando no existe una equilibrada combinación de fuerza y templanza, se corre el riesgo de caer en la desmesura. Eso ha ocurrido y tiene costos.

Las campañas despliegan agendas frente a temáticas que pueden ser oportunidades para liderar. Los 40 años del golpe de Estado podrían haber sido una oportunidad para hacer dar un giro definitivo y sin ambages al enfoque que ha predominado en la derecha en las últimas décadas, con una mirada menos ideológica y más política, pero no, la candidata aliancista prefirió reforzar el discurso dirigido a los suyos, al sector más duro del electorado oficialista. Eso pese a que hay estudios que indican que en la derecha la valoración del golpe de Estado y los años de la dictadura ha descendido.

Otras figuras del oficialismo, partiendo por el propio Presidente, leyeron mejor el momento, haciendo matices y variaciones respecto de la postura de siempre. El senador de la UDI Hernán Larraín supo apreciar las condiciones de un contexto que propiciaba gestos y señales, más que casamatas y trincheras.

La unidad de los partidos oficialistas parece ser el próximo desafío de la candidatura. No es fácil. La sensación de haber sido humillados políticamente sigue rondando en Renovación Nacional. Pero se ha ido haciendo un trabajo, mediado por el fantasma del desplome, que podría rendir frutos luego de la celebración de Fiestas Patrias. Esa posibilidad podría tener la positiva consecuencia de generar la sensación de unidad de ese sector, atrayendo a algo más que su electorado más duro. Sin embargo, ese trabajo requiere complejidad y sofisticación, y no se termina en una semana.

A los siguientes pasos, que son avanzar sobre el electorado blando propio e intentar ir por los indecisos (que tampoco hay muchos, por la conjunción entre la cantidad de alternativas presidenciales y el voto voluntario), puede faltarles tiempo. No queda mucho para la elección, apenas dos meses, y la candidatura de Matthei va contra corriente.

Pese a su carácter y determinación para asumir la bandera de su coalición, parece que esta vez le faltará tiempo a Matthei para encontrarse con su campaña.