La maternidad banalizada

Publicado : 08 Agosto, 2013 en Igualdad de género, María de los Angeles Fernández

|por María de los Angeles Fernández|»


En el portal gubernamental ChileAtiende se encuentra ya disponible información sobre el proyecto de ley del bono de cien mil pesos por tercer hijo. Presentado como parte de una política pronatalidad, fue incluido en el Mensaje Presidencial del pasado 21 de mayo. Pasará a la historia como una de las medidas más hilarantes, al menos en las redes sociales, pero también como una de las más severamente juzgadas por la prensa internacional. The Economist la calificó como “soborno”. Generó un buen cúmulo de reacciones negativas por su menguado monto, revelador de la reducción de la maternidad al mero acto de parir. Si se pretendió considerar las prácticas sociales asociadas como el amamantamiento, la crianza, la educación, el cuidado y la protección, fue algo meramente simbólico. El Gobierno respondió que forma parte de un paquete de medidas más amplio. Sin embargo, a primera vista, cuesta inferir su efecto sistémico. Por otro lado, también han surgido voces que alaban la visibilización de un tipo de fenómeno que, como el déficit de natalidad y la transición demográfica, la política no logra procesar con propiedad, enfrascada en lógicas reactivas y cortoplacistas.

Llama la atención el silencio de los candidatos presidenciales sobre un tema que, aunque dice relación con nuestra sustentabilidad como sociedad, no encontrará respuestas si se insiste en considerar a las mujeres meramente como instrumentos. Ausente por ahora en el debate de campaña, Michelle Bachelet reaccionó inicialmente indicando que “puede ser un elemento que aporte, pero el tema de la demografía hay que mirarlo más integralmente y más profundamente”. Chile ha llegado a 1,89 hijos por mujer en 2011. En 40 años, el país experimentó una baja de 54% de hijos nacidos por mujer en edad fértil. La incorporación femenina al mundo laboral y su mayor nivel educacional influyen, por un lado, en decisiones de maternidad tardías y más selectivas al tiempo que muchas mujeres expanden la construcción de su identidad más allá de la condición materna. La situación no se condice con que Chile figure como el segundo mejor país para ser madre en Sudamérica, como señala el ranking de Save the Children.

La improvisación y el simplismo de la medida constituyen un síntoma más de la crisis de la derecha, de la que sus zigzagueantes definiciones presidenciales son apenas un eslabón porque ¿no resulta acaso incomprensible que el sector político que más empeño pone en la sacralización de la maternidad haya terminado por banalizarla?.