Michelle en el valle de los dinosaurios

Publicado : 22 Mayo, 2013 en Prensa

por Gabriel Gaspar |


Al finalizar el verano, el panorama político mostraba un escenario predecible: la derecha creía tener un nuevo Mesías, la oposición esperaba la decisión de Michelle, que hablaría en marzo. La mayoría de los parlamentarios alistaban sus respectivas reelecciones.

Llego marzo, habló Michelle y se empezó a reordenar el cuadro. La UDI asumió con rapidez que Golborne no era carta ganadora, y a la primera oportunidad, lo reemplazó por Longueira, quien encabezará una retirada ordenada, desde La Moneda al Congreso donde, gracias al binominal, pretende parapetarse y contener las demandas reformistas. La oposición, por su parte, inició el proceso de construcción de la nueva mayoría que demandó Michelle. En suma, cambió el clima.

En justicia, el cambio climático empezó progresivamente en los últimos años. Fueron las movilizaciones estudiantiles, las protestas regionales y ecológicas, el reclamo ancestral de los pueblos originarios, entre otras. Todas manifestaciones de una ciudadanía que reclama mayor igualdad socio-económica y mayor participación política, y que la conforman los excluidos por el lucro y el binominal. Muchos de ellos son los que no participan del proceso electoral por su rigidez y su predecibilidad. Parcialmente Marco expresó esto el 2009.

Hay muchos tipos de dinosaurios, algunos son de gruesas escamas y poderosas garras. Tienen un gran sentido de su control territorial, pero como sabemos, cuando cambia el clima no pueden sobrevivir. Hoy son muchos los chilenos que no quieren pasar su vida gambeteando a Dicom ni están dispuestos a soportar la eternización de las elites. Mayor igualdad, mayor participación se escucha en las calles. La biología y la historia nos enseñan que las especies que sobreviven, son aquellas que son capaces de adaptarse a los cambios.
Se suponía que un acuerdo amplio y las primarias en algo iban a corregir estas desigualdades. Pero ya sabemos lo que pasó. Salvo notables excepciones, la mayoría de los parlamentarios y los partidos asumen el feudal principio de “el que tiene, mantiene”, preservando la reelección infinita. Por esa vía, en más de 20 años de democracia hemos construido un verdadero parque jurásico.

En suma, los dinosaurios se resisten al cambio climático. Un argumento que se escucha es que son indispensables para la gobernabilidad, y se señala que Michelle puede ganar, aunque para gobernar necesitará de las elites políticas tradicionales. Para ello no hay que tocar el sistema político, sería un pecado a la estabilidad, equivaldría a “fumar opio”.

Dicha afirmación apunta a una legítima preocupación ciudadana, muy parecida a la del plebiscito de 1988, pues se quieren cambios, pero que no se afecte la estabilidad. La respuesta la dimos los chilenos en el mayoritario ‘No’ a la reelección de Pinochet, y la posterior reconstrucción de la democracia.

¿Cuál será la fórmula que permita que Michelle atraviese el valle de los dinosaurios?

No hay muchas, pero ese anhelo de cambio y de estabilidad simultáneo lo puede concretar un gobierno que se afirme en las dos caras de su poder: el mayoritario apoyo de la ciudadanía, unido al fuerte poder institucional de la Presidencia.

La Concertación optó en 1990 por gobernar con el poder institucional más la política de los consensos, y desactivó el vigoroso movimiento democrático que surgió en los años 80 en el tejido social. Esa es una historia ya comentada, lo que no hemos visto es un presidencialismo que se apoye, no sólo en la fuerza de las instituciones, sino también en una ciudadanía movilizada y empoderada.

Por cierto, hay muchos tipos de dinosaurios, algunos son de gruesas escamas y poderosas garras. Tienen un gran sentido de su control territorial, pero como sabemos, cuando cambia el clima no pueden sobrevivir. Hoy son muchos los chilenos que no quieren pasar su vida gambeteando a Dicom ni están dispuestos a soportar la eternización de las elites. Mayor igualdad, mayor participación se escucha en las calles. La biología y la historia nos enseñan que las especies que sobreviven, son aquellas que son capaces de adaptarse a los cambios.