2° INFORME DEL FORO DE RELACIONES INTERNACIONALES

Publicado : 08 Mayo, 2013 en Documentos de Trabajo, Portada, Prensa, Programa Internacional, Publicaciones

INFORME FORO DE RELACIONES INTERNACIONALES

 

Sesión 2

De tanto ir el cántaro al agua…

En la segunda sesión del Foro de Relaciones Internacionales de la Fundación Chile 21, se trató el estado de las relaciones bilaterales luego de que Bolivia presentara una demanda en la Corte Internacional de Justicia de La Haya, para que Chile acepte negociar una salida al mar con soberanía que rompa la condición mediterránea que ese país posee desde el fin de la guerra del Pacífico (1883).

La primera pregunta a contestar es que pasó en estos años. En 2010 existía un diálogo alrededor de una Agenda de 13 puntos, que incluía el tema del mar, y que había logrado un alto nivel de confianza entre ambas naciones. Si bien no se avanzó mayormente en fórmulas concretas de acceso marítimo, aunque según la prensa hubo conversaciones sobre un enclave sin soberanía en la costa chilena al sur de Arica, descartado por el entonces Presidente electo Sebastián Piñera, así como un acuerdo desechado por Bolivia sobre el río Silala, existía un acercamiento intenso y sostenido, dotado de interlocutores legítimos y estables capaces de dar continuidad al proceso.

Las autoridades chilenas emitieron múltiples señales equivocas. Junto con declarar que harían “propuestas creativas” sobre la mediterraneidad boliviana, reiterar el compromiso de generar una solución “útil, viable y mutuamente satisfactoria” sobre el mar y anunciar que preparaban medidas para un mejor acceso a nuestros puertos, cursaron el nombramiento de Jorge Canelas como Cónsul General en La Paz, el mismo diplomático que se había hecho famoso por la frase “la mejor relación con Bolivia es no tener relación”, colaboraron en el arresto del General René Sanabria, ex Comandante de la fuerza antidroga de Bolivia, realizada por la DEA norteamericana sin avisar previamente al Gobierno del Presidente Evo Morales, y detuvieron a tres militares que cruzaron la frontera en persecución de contrabandistas, los cuales protagonizaron un complejo episodio que se habría evitado si se hubieran utilizado los procedimientos usuales, sin poner a los soldados a disposición de la justicia ordinaria.

La segunda interrogante es si estas dificultades se debieron a desprolijidades más bien inocentes, a la intención deliberada de hacer fracasar la Agenda de 13 puntos o a una mezcla de ambas situaciones. Como este Gobierno acostumbra, no pueden desecharse de plano errores e impericias, a pesar de que su resultado nunca es neutral, pero al observar la trayectoria de los acontecimientos, resulta claro que el propósito de estrechar los vínculos con Perú en algún momento debía significar sacarse de encima una relación que molestaba a dichos fines.

Esa incapacidad para superar los juegos de suma cero, lo que gana uno lo pierde el otro, y de mirar las relaciones vecinales en su conjunto, es muy típica de la política exterior tradicional que la actual administración chilena despliega a ultranza, y se agota en la defensa del statu quo, ignorando un mundo crecientemente interdependiente y en constante cambio.

Una muestra de esas transformaciones son las que se han llevado a la práctica en el derecho internacional, razón por la cual los “derechos expectaticios” en los que se funda la demanda boliviana, y no la denuncia del Tratado de 1904, deben ser analizados con detención y seriedad, pues responden a una sofisticada estrategia que evita desconocer el marco jurídico vigente, quita agresividad a su punto de vista y pone a Chile en la obligación de moverse en un terreno que no domina. Por cierto, el vecino altiplánico también se expone pues su apuesta es arriesgada, pero como dijo el ex Presidente Carlos Mesa: “Bolivia no tiene nada que perder porque ya lo perdió todo”.

Por último, queda por ver que hará Chile durante el tiempo que dure el juicio en La Haya. Entre las alternativas se encuentran aplicar el principio de “cuerdas separadas”, tal como se hace con Perú, aislando el tema marítimo del resto de la Agenda, o congelar los contactos bilaterales, opción que todos los integrantes del Foro rechazaron.