Las condiciones del género

Publicado : 07 Enero, 2009 en Prensa

Como un balde de agua fría cayeron los resultados de las últimas elecciones municipales en el mundo femenino concertacionista. Si bien era iluso pensar que se produciría un aumento de electas como resultado automático del impulso paritario, no resultaba descabellado imaginar que la opción por las dos listas abriría más espacios. El Observatorio de Género y Equidad ha demostrado que esto no se reflejó en la cantidad de mujeres candidatas, que sólo alcanzó al 15,2%, siendo superado por la Alianza y Juntos Podemos. Según un monitoreo electoral de la Fundación Chile 21, se estancó el porcentaje de alcaldesas electas (19,5%, en 2004 y 19,7% en 2008) y bajó su tasa de reelección. Corporación Humanas previene que, a este ritmo, sólo en 180 años se alcanzará la igualdad de género en los gobiernos locales. Generar los espacios es sólo el primer paso. Se requiere apostar por la viabilidad de las candidaturas femeninas. Un estudio exploratorio de las fundaciones Chile 21 y Ebert, para el año 2004, da cuenta que el apoyo que los partidos entregan es dispar y hasta antieconómico. Se suministra folletería a candidatas en distritos pequeños, donde el tipo de campaña no los requiere, mientras que se apoya de manera insuficiente a candidatas de distritos más grandes.

Proyectos de ley como el de igualdad salarial, el que modifica la sociedad conyugal o el de participación política equilibrada no reciben la urgencia parlamentaria que se requiere. La crisis económica entregará, sin duda, la excusa perfecta a los partidarios de posponer estos asuntos. Antes de finalizar el 2008, Insulza reivindicó las cuotas de género y el ex subsecretario Harboe criticó la discriminación a las mujeres en créditos bancarios y cobertura de las isapres. Si ellos volcasen estas inquietudes en sus partidos, de seguro serían más escuchados, ya que las feministas, por lo general, son vistas como molestosas. Por otra parte, en algún recodo del camino se nos extravió la llamada «bancada transversal», compuesta por diputados concertacionistas que ofrecieron su apoyo a la agenda presidencial de género.

Los tiempos electorales no son sólo para promesas, sino también para condiciones. Frente al peligro de estancamiento de los avances en materia de equidad de género, cabe preguntarse por qué las mujeres no condicionamos nuestro apoyo a aquellas candidaturas que se hagan cargo de la discriminación, así como de nuestros anhelos de autonomía y reconocimiento.

Artículo publicado en blog de diario La Segunda