Auditoria a la democracia 2012: ¿qué reformas importan?

Publicado : 16 Enero, 2013 en Noticias, Portada, Prensa

por Gloria de la Fuente |

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Los resultados de la encuesta Auditoria a la Democracia 2012 nos dejan varias preocupaciones y señales de alerta para el año que comienza.

Parto relevando aquello que constituye una de las noticias más importantes y positivas del estudio: que un 64% de las personas piense que la democracia es preferible a cualquier otra forma de gobierno (6% más que en 2010 y 19% más que en 2008) es un triunfo de la libertad y la igualdad como principios fundantes de nuestra sociedad, pero en ningún caso para las estructura de representación política que tenemos.

En efecto, no es contradictorio y no debe sorprender que este apoyo a la democracia no tenga un correlato con la confianza en instituciones como el Parlamento y los partidos políticos, es más, la encuesta muestra que la caída se mantiene  y afecta a instituciones fundamentales de la democracia. Esta baja golpea también a iglesia católica y el mundo empresarial, que han protagonizado escándalos importantes ante la opinión pública.

Es cierto que la encuesta no trae grandes sorpresas en este sentido, hace tiempo que sabemos que la confianza en las instituciones está a la baja, no obstante, si la tendencia se mantiene en el largo plazo, estamos en un muy mal pie con nuestra democracia de no mediar cambios significativos. En efecto, si las “instituciones” son las reglas del juego que una sociedad se da a si misma para organizarse, como señalaría el nobel Douglas North, entonces lo que tenemos es un cuestionamiento profundo y sostenido a esta forma de organizarnos y a la capacidad que tienen estas “reglas del juego” para sintonizar con aquello a lo que aspiramos como sociedad.

En este cuadro, es importante preguntarse ¿qué reformas importan? A la luz de los resultados, de seguro que mucho más que reformas parciales que parchen uno que otro problema en nuestro sistema político y que sirvan más que nada para hacer estrepitosas promulgaciones que no solucionan nada. Muestra de eso es la promulgación del voto voluntario, sin una reforma sustantiva al sistema que incluya, entre otros, el sistema electoral y de partidos.

En esta línea, lo que sucedió en la última elección municipal, a la luz de lo que muestra la encuesta, es una señal de alerta. La implementación de la inscripción automática y el voto voluntario (del que, para despejar duda, soy partidaria), trajo como consecuencia no sólo una baja de la participación, sino que también ha puesto en juego la credibilidad del sistema de conteo y reporte de las elecciones en Chile, uno de nuestros capitales más preciados desde la recuperación de la democracia. En efecto, el estudio muestra que el porcentaje de personas que cree que en la última elección el conteo y reporte de votos fue honesto pasó de 67% en 2010 a 31% en 2012.

Al respecto ¿tienen nuestras instituciones y nuestro sistema de representación la capacidad de asumir el liderazgo para responder a esta realidad? Nada parece indicar que esto tenga solución en el corto plazo, menos aun si pensamos que los tiempos electorales se nos vienen rápidamente encima con el estreno de la ley de primarias en junio y las elecciones de noviembre.