2005 y 2013, una comparación necesaria

Publicado : 07 Enero, 2013 en Portada, Prensa

por René Jofré |

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Es inevitable comparar la actual elección con la vez anterior en que Michelle Bachelet fue candidata. Y al observar las encuestas del CEP de ambos años, nos encontramos con similitudes y diferencias.

En diciembre de 2004, Bachelet marcaba un 76% de evaluación positiva. Sus rivales en la Alianza puntuaban 44% (Piñera) y 47% (Lavín). En diciembre de 2012, la ex Presidenta tiene un 75% de evaluación positiva y sus rivales de la Alianza marcan 51% (Golborne) y 40% (Allamand). Es decir, esta parte de la fotografía es muy similar en la misma encuesta, a un año de la elección.

Respecto a la pregunta sobre quién ganaría las primarias de la Concertación, Bachelet se imponía en 2004 a Soledad Alvear 53% a 23%. En esa oportunidad también se midió a Adolfo Zaldívar, que era derrotado por la carta socialista 67% a 7%. En 2012, Bachelet derrota a Velasco 63% a 6% en una eventual primaria del conglomerado. En este parámetro, la fotografía CEP 2012 también es parecida a 2004.

Ante la pregunta “¿Quién le gustaría que fuese el próximo Presidente/a de Chile?”, en 2004, un 36% de los encuestados se pronunciaba a favor de Bachelet y un 27% por Lavín, su más cercano perseguidor. En 2012, a un 49% de los encuestados les gustaría que la ex Presidenta volviera al cargo y sólo un 11% se pronuncia a favor de Golborne, el segundo en las preferencias. Hay una marcada diferencia con respecto a 2004. En ese año, la diferencia de la primera respecto al segundo era de 9 puntos, hoy es de 38.

En la pregunta “¿Quién cree que será el próximo/a Presidente de Chile?” también se produce una diferencia sustancial. En 2004, Bachelet se imponía por 17 puntos a Lavín. En 2012, la diferencia es de 42 puntos con Golborne.

Finalmente, en la decisión de voto, en 2004 la diferencia era de 10 puntos con Lavín (35% versus 25%) y en 2012 de 39 puntos con Golborne (54% a 15%).

Es decir, en estas últimas tres preguntas la diferencia, a un año de la elección, es más que significativa. Como sabemos, en 2005, un año después de la citada encuesta, Michelle Bachelet se impuso en segunda vuelta, no a Joaquín Lavín, sino a Sebastián Piñera por 7 puntos (53,5% a 46,5%).

Las elocuentes cifras de esta semana dan para pensar que la elección está resuelta. Sin embargo, hay diferencias en el escenario con respecto a 2004, aparte del hecho de que Bachelet ya fue Presidenta.

La primera es que ha cambiado el sistema electoral. El voto es voluntario y, como sabemos por la experiencia internacional, en un contexto de este tipo el principal desafío de quien corre con tanta ventaja es que los electores propios que pueden dar por ganado el evento concurran a las urnas. Las encuestas se han debilitado en su capacidad predictiva por no considerar el factor voluntariedad.

La segunda diferencia es que la plataforma política que acompañaba a Bachelet en 2004 todavía gobernaba vigorosamente. Hoy la Concertación no es ni la sombra de lo que fue. Sus debates internos son pobres y nada de sofisticados.

La tercera diferencia es que en 2004 los movimientos sociales eran débiles y funcionales a las instituciones. Faltaba todavía para que emergiera la revolución pingüina y las marchas por temas ambientales se consideraban un éxito si convocaban a 5 mil personas. Hoy son actores de la política.

Estos tres factores, más el hecho de que gobierna la Alianza, influirán en el curso de los acontecimientos, probablemente no para hacer variar el actual escenario de manera dramática, pero sí para que las cifras se muevan. Y este movimiento será en función de la mayor o menor habilidad de los candidatos para conjugar esos factores en su beneficio.