Más allá del voto voluntario, una oportunidad para la democracia

Publicado : 12 Diciembre, 2012 en Noticias, Portada, Prensa

por Gloria de la Fuente //

Afortunadamente, el pánico inicial que se apoderó de muchos actores políticos una vez conocidos los altos niveles de abstención en la pasada elección municipal, han sido reemplazados paulatinamente por cuotas de cordura que apuntan a tomar medidas correctivas allí donde sea posible acercar a los ciudadanos a la política, promoviendo el  accountability electoral y recuperando el valor de la democracia en la construcción de un proyecto de sociedad. En efecto, más allá de la posición de principio que cada uno tuviera en el pasado respecto a la voluntariedad u obligatoriedad del voto, lo cierto es que no es posible plantear que los altos niveles de abstención se deban exclusivamente a los efectos de esta nueva legislación, porque sin duda nuestro sistema político arrastra problemas de fondo tanto de representación como de participación; como tampoco parece sensato proponer la posibilidad de retroceder hacia un sistema de voto obligatorio, porque ello sólo mermaría la alicaída credibilidad de instituciones tan importantes para nuestra democracia como el parlamento.

Dicho esto, no cabe duda que tenemos por delante como tarea prioritaria el desafío de pensar nuestro régimen electoral y nuestro sistema democrático, más allá del voto voluntario.

En el corto plazo esto significa tomar las medidas correctivas para que las elecciones parlamentarias y presidenciales del año 2013 gocen de altos grados de credibilidad, garantizando que el padrón y el sistema de conteo sea rápido,  abierto y transparente, de modo de evitar los incidentes conocidos en la pasada elección municipal que sembraron una justificada preocupación sobre la impecabilidad de un sistema que desde la recuperación de la democracia en Chile siempre hizo gala de su limpieza. En esto hay una oportunidad, porque las últimas reformas políticas que se han aprobado en el parlamento han incorporado una serie de modificaciones al SERVEL que hoy tendrá la oportunidad de convertirse en un servicio público que esté a la vanguardia en toda la legislación sobre nuestro régimen electoral.

No obstante, ello no sólo es responsabilidad de la institucionalidad especializada, sino que también es una tarea en la que debiera concentrarse el mundo político, el mundo académico y los centros de pensamiento. Sobretodo porque tomar decisiones sobre buenas políticas implica también tener buenos diagnósticos y, en este sentido, es preciso entender cuáles son las verdaderas razones de la abstención electoral y qué medidas es necesario impulsar para incentivar la participación y el interés en la política.

Por lo pronto ya tenemos una incipiente agenda: voto anticipado, voto electrónico, voto programático, voto de los chilenos en el exterior, transporte público gratuito el día de la elección), ley de reforma a los partidos y, por qué no, una reforma a nuestro sistema electoral para la elección de parlamentarios (binominal). Tal vez ha llegado la hora que miremos las reformas a nuestro sistema político más allá de lo coyuntural.