11 de octubre: Día internacional de la niña

Publicado : 11 Octubre, 2012 en Portada, Prensa

por Osvaldo Torres//

El 11 de octubre es el Día de la Niña a nivel internacional, según el acuerdo adoptado por la Asamblea General de Naciones Unidas en diciembre del año 2011.

Este acuerdo busca hacer visible la condición de mayor discriminación y vulneración que tienen las niñas respecto de los niños, en condiciones en que este grupo de edad –para ambos géneros- sufre en mayor medida las situaciones de exclusión que los adultos.

Si uno rastrea las cifras oficiales respecto de distintas dimensiones de la vida social, no encontramos estadísticas claras presentadas según grupos de edad menores a los 18 años, con excepción de aquellas relacionadas con algunos aspectos de variables en educación y salud. Pero encontrar disponible datos respecto a las diferencias que ocurren entre niños y niñas es casi imposible. Esto ocurre porque no existe la costumbre de entender que la vida pone en desventaja a las niñas en varias situaciones, por lo que al invisibilizar la diferencia no se pueden construir políticas públicas con enfoque de género para ellas y ellos.

No es lo mismo que el consumo de alcohol aumente entre las niñas respecto de los niños, pues los significados que tiene para ambos grupos son distintos y lo que implica en una política de prevención es evidente. Tampoco es igual el que en la explotación sexual comercial sean las niñas las que estén en mayor riesgo de llegar a esa situación o que sufran la mayor proporción de abusos sexuales. Es diferente para una política social que la deserción escolar se produzca en distinta dimensión según el género o que el trabajo infantil doméstico siga recayendo en las niñas. También se hace evidente que las deficiencias en las políticas que garantizan los derechos sexuales y reproductivos en el sector salud  golpean a las adolescentes mujeres y también sus consecuencias.

La idea de Naciones Unidas de promover este día debiera servir para multiplicar las campañas de concientización y las medidas concretas que permitan reducir las brechas entre niñas y niños, e incrementar las políticas que tiendan a la igualdad de género desde temprana edad y la co-responsabilidad de ambos en un nuevo trato. Como dice la resolución de la ONU:

“Reconociendo que el empoderamiento de las niñas y la inversión en ellas, que son fundamentales para el crecimiento económico, el logro de todos los Objetivos de Desarrollo del Milenio, incluida la erradicación de la pobreza y la pobreza extrema, así como la participación significativa de las niñas en las decisiones que las afectan, son clave para romper el ciclo de discriminación y violencia y para promover y proteger el goce pleno y efectivo de sus derechos humanos, y reconociendo también que ese empoderamiento requiere su participación activa en los procesos de toma de decisiones y el apoyo y la participación activos de los padres, tutores, familiares y cuidadores, así como de los niños y los hombres y de la comunidad en general”.

Lucho Barrios, como buen cantor popular de boleros, expresaba con gran sensibilidad este problema cultural, en aquella canción “Mi niña bonita”:

“Yo creo que a todos los hombres / les debe pasar lo mismo, / que cuando van a ser padres / quisieran tener un niño. / Luego les nace una niña, / sufren una decepción y después las quieren tanto / que hasta cambian de opinión”.

Esta pieza cultura popular es la expresión de machismo, pues es pronunciada por un hombre, en que el sujeto es padre y opta por dar continuidad a su especie y “apellido” a través de un niño. Es la voz de la experiencia (“a todos les debe pasar lo mismo”) de querer tener un niño. Pero la historia tiene un aparente final feliz: los hombres “cambian de opinión”, pues su pretendido hijo se transforma en la “niña bonita” “hecha de nardo y clavel”.

Por lo visto, la realidad actual de las niñas y el sinnúmero de vulneraciones de las que son víctimas, ponen en entredicho este final feliz.