La última parada

Publicado : 20 Septiembre, 2012 en Portada, Prensa

por Gabriel Gaspar //

El 19 de septiembre del 2004 fue la última parada que presidio Michelle Bachellet como ministra de defensa.  Pocos días después, el entonces Presidente Lagos, en un gesto republicano, estimó que tanto ella como Soledad Alvear, canciller de la época, se volcasen a sus respectivas carreras políticas.

La diplomacia y la defensa son funciones de estado por excelencia.  Apuntan a objetivos de largo plazo, de interés transversal para toda la Nación.  Por tanto deben estar alejadas de la contingencia.

Y no hay nada mas contingente que un candidato en un periodo electoral.

Hoy en día los chilenos nos aproximamos a una nueva consulta ciudadana, y es del todo conveniente que las practicas republicanas predominen por sobre otro tipo de consideraciones.  En el presente, el tema se expresa en la adhesión que el actual ministro de defensa convoca en importantes sectores del país.   Esto es perfectamente comprensible dada la larga y experimentada trayectoria del Señor Ministro.  Por lo mismo, se está configurando un cuadro similar al de septiembre del 2004.

La conducción de la Defensa Nacional debe ser vista siempre en el interés general del país, y aquí convergen dos poderosas razones.  La primera, es que el Ministro de Defensa es el mando de las FFAA, por ello tiene gallardete y se le rinden honores.  Está en la línea de mando, por debajo del Presidente, y por encima de las autoridades institucionales.  Es el conductor del sector.

No hay nada más nacional, en toda la fuerza de la palabra, que la Defensa Nacional.  Entre otras razones, por ello las instituciones de la Defensa  no participan en la deliberación, porque en ese ámbito se expresan las legitimas diferencias ciudadanas.  Las FFAA son de todos los chilenos.  Defienden a la Nación, al territorio y a toda la población.  Luego, es del todo recomendable que quien dirija esta importantísima labor, no este contaminado por intereses contingentes y parciales, como sucede comprensiblemente con las candidaturas electorales.  Asumo que estas razones estuvieron en el pensamiento del presidente Lagos hace 8 años atrás, en un septiembre como hoy.

La segunda razón es propia del cargo.  Nuestras autoridades de defensa tienen que estar 100% dedicadas a su tarea, es una investidura donde no se puede parcializar la gestión.  Por lo demás, los escenarios venideros, especialmente en el ámbito vecinal, exigirán una conducción empapada en el más caro sentido republicano.

Septiembre es el mes de la Patria, es su cumpleaños.  Es la fiesta Nacional.  Momento de alegría pero también debiera ser un momento de reflexión.  Dadas las vicisitudes de nuestra historia reciente, es prudente y necesario fortalecer nuestra institucionalidad.  No hay nada más republicano y democrático que la consulta a la ciudadanía, y la elección de nuestras autoridades es una de las mejores expresiones de esta soberanía. Por ello, por el superior destino de Chile, conviene separar lo contingente de lo permanente, abrir el espacio del debate ciudadano, y junto a ello, con serena firmeza, construir liderazgos supra partidarios, experimentados y profesionales, en los temas de Estado.