Desafíos programáticos y tentaciones fácticas

Publicado : 29 Agosto, 2012 en Noticias, Portada, Prensa

por María de los Angeles Fernández //
La presidencialización del ambiente político no pasa solamente por las diferencias, al interior del oficialismo, acerca de la oportunidad en que los ministros presidenciables deban abandonar el gabinete. En la Concertación, el debate que concitarían las primarias se ha trasladado, ante el posicionamiento de Bachelet en las encuestas, al contenido de su campaña. Lo concreto es que asistimos a la apertura de la temporada de elaboraciones programáticas. El GPS necesario para seguir sus pormenores es reflejo de una pugna en la que el PS parece tener pretensiones de control.

Para las presidenciales de 2009, las preguntas sobre los programas se centraban en lo tardío de su elaboración o bien en su carácter de “lista de lavandería”. Algunos explicaban lo segundo tanto en función de lo acotado de los mandatos presidenciales como por la existencia de consensos acerca del modelo, lo que hacía innecesarias otras consideraciones. Sin embargo, ha sido escasamente debatida la forma en que los programas se generan y el efecto de esta etapa, tanto en las percepciones ciudadanas como el desempeño gubernamental posterior. Los candidatos presidenciables, con el tiempo, han tendido a dar más espacio a tecnócratas y a encuestas. En paralelo, prescinden de los partidos mientras éstos aumentan su descrédito. Recordemos que Bachelet le asignó la tarea al que sería su ministro de Hacienda, aparentemente por valorar su independencia de las tiendas partidarias. Piñera privilegió el componente técnico, al crear el Grupo Tantauco. Frei se lanzó a la creación de una plataforma de independientes denominada Océanos Azules. Esta terminó por plegarse a la presión de los partidos, admitiéndolos en un trabajo programático que vio luego cómo uno de sus ejes emblemáticos, la reforma tributaria, era secuestrado por los llamados “fácticos” de la Concertación. Ante este cuadro, ¿puede alguien extrañarse de que la educación, principal demanda de la sociedad chilena desde 2006 a la fecha, no haya sido el tema prioritario en los últimos programas?

En momentos en que el Gobierno elabora una nueva ley de partidos, pretendiendo ampliar su rol, bueno sería que contemplara disposiciones para garantizar que éstos cumplan, al menos, las más elementales tareas que de ellos se esperan en un sistema democrático. La articulación y agregación de demandas es precondición para la elaboración programática. En momentos de malestar y de consensos cuestionados, parece más clave que nunca.