La suma de todas las barreras

Publicado : 27 Agosto, 2012 en Portada, Prensa

por María de los Angeles Fernández //

Lo concreto es que, de seguir su curso sin variaciones, terminará por sumar una elección más a las ya existentes en condiciones desventajosas, por cuanto las mujeres cuentan con menor acceso a redes y financiamiento. El meritorio empeño y compromiso de senadores como Fulvio Rossi y Ximena Rincón para revertir una ley insensible a su impacto diferencial de género, apoyado por el trabajo de organizaciones como el Observatorio de Género y Equidad, Comunidad Mujer y Corporación Humanas, no logra salir del ámbito de los compromisos individuales. Las preocupantes cifras vienen antecedidas de otras no mejores, desde que se inauguró el actual gobierno, dando cuenta de la instalación de una tendencia. Chile tiene solamente 18% de ministras y la Concertación, en sus primarias acotadas a 141 comunas, realizada el pasado mes de abril, presentó solamente 16% de candidatas. Las candidaturas femeninas, desde que se recuperó la democracia, no logran superar la barrera del 20% por cuanto las listas de candidatos siguen protagonizadas en más de un 80% por hombres.
 
Todo ha cambiado, pero todo parece seguir igual. Chile fue uno de los primeros países importantes de América Latina en elegir a una Presidenta por la vía de las urnas, pero se mantiene con uno de los mayores índices de subrepresentación política femenina. La situación, no solamente levanta preguntas acerca de los efectos que habría tenido el mandato de Michelle Bachelet en ampliar las posibilidades políticas para las chilenas y, sobre todo, en lo que hará para revertir esta situación en caso de volver a la presidencia, sino que revela la ausencia total de sensibilidad parlamentaria. En los hechos, ésta se traduce -a lo menos- en cuatro tipos de comportamiento legislativo. El chuteo, consistente en señalar que las consideraciones de igualdad de género debieran introducirse en otras legislaciones, más no en la que se discute en el momento. El último conejo que se saca de la chistera es la obstrucción a la posibilidad de una ley de cuotas aludiendo que se impulsará otra que permita la obtención de incentivos económicos a los partidos por cada mujer electa. Esta idea, que no es nueva, ya fue recogida en el proyecto de ley de participación política equilibrada entre hombres y mujeres de la segunda mitad del gobierno de Bachelet. La pereza, al señalar que es demasiado complejo introducir mecanismos como cuotas en una ley como la de las primarias. La salvación particular, que es la solución por la que ha optado la UDI. Es cosa de escuchar al senador Coloma cuando plantea que basta la voluntad política para incluir más mujeres en las listas, lo que hace innecesario implementar mecanismos adicionales. Es cierto que su partido es el que lleva más candidatas (22%), solamente superado por el pacto de la Coalición que brinda espacio a independientes, siendo las mujeres un 22,9%. Aunque no se trata de un porcentaje para lanzar las campanas al vuelo es efectivo que, tal como están las cosas, este partido viene siendo el tuerto-rey en la tierra de los ciegos. El cuarto es el de los problemas mayores. Los asuntos relativos a la igualdad política de género siempre van quedando postergados porque se considera que hay situaciones más urgentes que atender. El cuadro se hace más dramático por cuanto la sobrecarga de demandas que hoy experimenta el sistema político, expresadas en la crisis de representación y en la desigualdad del ingreso, refuerza la idea de que este tipo de asuntos debieran esperar indefinidamente. Al Congreso poco parece importarle que genere menor nivel de confianza entre las mujeres, tal como reveló el sondeo CEP recientemente difundido.
 
Lo que está claro es que las chilenas que deseen iniciar una carrera política asisten a un proceso en el cual, según pasa el tiempo, van sumando más y más obstáculos: la inexistencia de límites a los mandatos, la ausencia de mecanismos de acción afirmativa, un sistema como el binominal cuyo impacto es altamente lesivo para las mujeres según la abrumadora evidencia recogida. Añádase la falta de apoyos en materia financiera en un contexto donde las campañas tienden a encarecerse y se profundiza la inequidad. Por si fuera poco, las mujeres portan sobre sus hombros la responsabilidad por los asuntos relativos a la vida doméstica. ¿Es muy exagerado afirmar, acaso, que  enfrentamos el “peor de los mundos posibles”?
 
Su hija, querid@ lector@, tendrá un verdadero cuesta arriba si es que su deseo es desarrollar una carrera de servicio público en el ámbito de la política. Como nadie quiere ver a sus hijas con las alas cortadas y con menos posibilidades, tanto de progreso personal como de aporte a la comunidad, se propone en lo inmediato sumar apoyos para la campaña que desarrolla Comunidad Mujer a favor de una ley de cuotas en www.leydecuotas.cl (#leydecuotas). Una sociedad del cuidado también lo es por su vocación de justicia de género.
 
Por otro lado, el punto en que nos encontramos debiera hacer reflexionar a las organizaciones de la sociedad civil que luchan cada día para ampliar el horizonte de posibilidades de desarrollo de las chilenas en todos los ámbitos. Sus esfuerzos en materia de cabildeo parlamentario y advocacy ameritan una revisión dadas las limitaciones que experimentan. Quizás sea necesario dar un paso más, avanzando en la idea del cambio constitucional que permita sustituir la idea de “igualdad formal” por otra noción de la igualdad que no escamotee las aspiraciones y demandas de grupos tradicionalmente marginados, como es el caso. Chile está más lejos de lo que se piensa comúnmente de dar el salto al desarrollo por cuanto no se logra internalizar que los países mejor posicionados en materia de desarrollo humano lo están, no solamente por su desempeño económico, sino por la promoción de instituciones inclusivas y sensibles al género en todos los planos.

http://www.momwo.com/web/mujeres_y_sociedad/mujeres/1166-la_suma_de_todas_las_barreras.html

Foto dilmarousseff Flickr © creative commons