Definiciones para un norte opositor

Publicado : 30 Julio, 2012 en Portada, Prensa

por María de los Angeles Fernández y Eugenio Rivera //

EL PAIS crece con descontento, mientras asiste a la inédita situación de opositores sin oposición. Este sector político alcanza una aprobación de 38%, mientras la Concertación recibe un magro 18%. Desde la derrota de 2010, su actuación viene caracterizada por una sumatoria de evasiones, reforzada ahora por la ventaja que la ex Presidenta Bachelet manifiesta en las encuestas. ¿Para qué innovar si estaría asegurado el triunfo frente a la derecha?, señalan algunos.

 Junto con eludir el debate acerca de las causas de la derrota, tampoco se ha elaborado un diagnóstico consensuado acerca del Chile actual. Lo máximo que se logra son referencias vagas que suenan bien, pero poco explican, tales como “cambio de ciclo”, “malestar” o la necesidad de “un nuevo pacto”. Luego de apostar inicialmente a un frustrado recambio generacional de liderazgos, la Concertación coloca sus esperanzas en prácticas tales como las primarias. Las realizadas en abril pasado para elegir a una parte de sus candidatos a las elecciones municipales expresaron más riesgos que virtudes, dando cabida a lo que la ciudadanía más repudia en la política. Es cosa de ver el resultado en Valparaíso. 

 El capítulo más reciente muestra una política opositora capturada por la lógica de pactos. En este mismo espacio, Claudio Fuentes entrega evidencia para revisar la base en resultados electorales de la secular desconfianza DC frente a sus socios. Por otro lado, sostiene que es posible recuperar las dinámicas cooperativas que le darían un norte a la oposición, por cuanto existiría un consenso programático “a favor de la justicia social, la igualdad y la profundización democrática”.

 Sin embargo, trabajar sobre probabilidades, y  no sobre realidades, resulta arriesgado frente a la lógica del poder por el poder que emana del eje PS-DC. El reciente encuentro entre el PPD, el PRSD, el PC, otros partidos de izquierda y figuras como la de Carlos Ominami, con organizaciones sociales, dejó en evidencia su potencialidad, expresando la convicción de que no apoyarán a ningún candidato que no se comprometa con un nuevo programa. En el horizonte aparece la posibilidad que sea una amplia alianza entre el resto de los partidos opositores, estrechamente articulados al mundo social, la que logre la mitad de los parlamentarios el 2013. Por otro, frente a la tendencia inercial que muestra el sector de la Concertación firmante del documento “De cara al futuro”, se impone la necesidad de debatir sobre asuntos valóricos pendientes y acerca de los límites que encuentran el principio de igualdad formal y el rol asignado constitucionalmente al Estado, frente a demandas como la educación pública y gratuita, la vulnerabilidad de nuestra situación energética, o la incapacidad de la economía para ser más productiva. 

 Por último, más vale un “téngase presente” ante los peligros de censura desde las sombras en el proceso mismo de elaboración programática, recordado por estos días por Pablo Ruiz-Tagle, coordinador de Océanos Azules. Sabe de lo que habla, pues estuvo en las entrañas mismas del comando presidencial de Frei.