México lindo y querido

Publicado : 13 Julio, 2012 en Portada, Prensa

por Gabriel Gaspar //

 México con sus 110 millones de habitantes (y varios más al otro lado), con una de las economías más fuertes de América Latina, posee una estatura estratégica indiscutida en la región. Por cierto, 30 siglos de cultura aportan una sólida cohesión social de innegable impronta.

No es fácil comprender la sutileza y sofisticación de la política mexicana. México contemporáneo es el que surgió de la Revolución, sociedad criolla y plebeya que rescató a plenitud sus raíces. Por ello, algunas lecturas adolecen de cierta ligereza. Hoy, se escucha luego de las recientes elecciones, que “perdió la derecha”. Cabría agregar que un político de derecha mexicano (o sea uno del PAN) en Chile tendría posiciones de un político de centro. No es de extrañar, dado que el PAN posee una vertiente social cristiana que convive con una de corte empresarial.

El PRI gobernó 70 años y ahora “va de nuez”. La crítica a su gestión es de sobra conocida, recordemos que fue el país que se paró con dignidad en los peores momentos de la guerra fría, fue el período en que se rescataron las riquezas básicas, y se produjo el reparto agrario. Millones de mexicanos dejaron la pobreza, el huarache y se transformaron en ciudadanos que hoy hacen valer sus derechos, sociales y políticos. Una sociedad donde la educación y la salud pública, con todas sus carencias, están a disposición de su población. Las administraciones de De la Madrid y Carlos Salinas viraron hacia una economía de libre mercado, y un alineamiento con EEUU, por ello muchos militantes emigraron a la izquierda, encabezados por Cuahutémoc Cárdenas
¿El PRI de hoy será igual al de antes? Lo que está claro es que el México de hoy no es el de antes. Se acabó el tiempo del presidencialismo omnipresente. Pero el debilitamiento del presidencialismo facilitó la configuración de una confederación de gobernadores que hoy disfrutan de una autonomía poco conocida en el pasado.

El PRD, el partido de izquierda, originalmente conformado por la confluencia de organizaciones de izquierda, fue acogiendo a la disidencia priísta. De ahí viene López Obrador.

Si fuésemos nórdicos, no hay quien pierde: el PRD y el PRI, los dos partidos mayoritarios comparten una gran cantidad de visiones comunes. Sería la base para la conformación de un gran acuerdo que le diese una sólida gobernabilidad al país. Pero el sistema político no ayuda a la conformación de grandes mayorías; para empezar no hay segunda vuelta, y así, Peña deberá negociar todo con el Congreso. Ojo, negociar no siempre es malo. Se abrió un período dinámico: del 1 de julio al 1 de diciembre, cuando Peña se ponga la banda. Interregno para conformar acuerdos o para sellar diferencias.

El lector se extrañará por mi lenguaje. Sucede que como muchos chilenos, soy profundamente mexicano. México me salvó la vida y la de mi familia, fue la tierra donde generosamente nos acogieron, donde crecieron nuestros hijos. Estoy convencido que México, sin dejar de mirar al Norte, volverá su vista al sur, y en especial a la tierra de Violeta y de Neruda.