El puente del postnatal

Publicado : 21 Mayo, 2012 en Igualdad de género, Portada, Prensa

por María de los Angeles Fernández //

Su discusión supuso movilización y pasión en distintos sectores, tanto de la oposición, donde parlamentarios de la Concertación tuvieron un destacado rol, como de la sociedad civil. Todos, de alguna forma, contribuyeron a mejorar un proyecto que, considerado todavía insuficiente luego de su aprobación, es tanto mejor que el enviado inicialmente por el Ejecutivo, mezquino en su alcance y timorato en su apuro por anticipar que podría complotar contra la empleabilidad femenina.

Comienzan ya a conocerse los primeros balances, que incluyen no solamente las implicancias de una tematización riesgosa para las aspiraciones de autonomía femenina, sino también los problemas de su puesta en marcha. Leslie Power, una de las líderes del Movimiento Ciudadano por un Postnatal de Seis Meses, en y Carolina Carrera, presidenta de la Corporación Humanas, plantean, desde ópticas bien distintas, sus deficiencias.

Una opinión particularmente sugerente es la de Mónica Peña, de la Universidad Diego Portales, quien en, alerta de los peligros de la fórmula a la que se llegó. La psicóloga plantea la necesidad de avanzar, como horizonte, hacia “un postnatal compartido con el padre, y la responsabilidad del mundo empresarial y estatal en la construcción de salas cunas cerca de los trabajos para que las madres puedan conciliar sus labores profesionales y las labores llamadas maternales, como la lactancia (en el caso de las que opten libremente por ésta), y el juego. Postula también la discriminación positiva hacia las madres profesionales en los nombramientos en puestos de responsabilidad. En definitiva, una política pública que asuma que los niños y niñas no son cosa exclusiva de las mujeres si no responsabilidad compartida de todos”.

Por lo pronto, el gobierno quiere convencer de lo apropiado de la fórmula de postnatal resultante al celebrar el aumento del empleo femenino. Pero no se encarga de precisar lo que la Fundación Sol nos recuerda. 91% de 363.000 mil empleos es por cuenta propia, familiar no remunerado, servicio doméstico o tercerizado.  Andrea Bentancor, de Comunidad Mujer, complejiza estos datos  en. Advierte de las implicancias del trabajo parcial que, para las chilenas, en diez años, ha aumentado de 8% a 25% en diez años. Se trata de un trabajo, en su mayoría, precario ya que su signo es la informalidad.

Como sea, el postnatal, con todos sus peligros como es acentuar la atadura de la identidad femenina a la maternidad y su nula eficacia para promover la implicación de los hombres en la paternidad, debiera ser tomado como una oportunidad y un punto de partida para debatir acerca del país que queremos. Pero ello supone un salto en la lógica con que estos asuntos se vienen abordando en el engranaje gubernamental. Se acostumbra a dejar asignado al Sernam todo lo relativo a la condición femenina pero, como bien advierte Pamela Díaz-Romero éste se encuentra hoy en franco retroceso e incapacitado para imponer una visión propia más allá de iniciativas programáticas centradas en la madre trabajadora, con parámetros tradicionales y asistencialistas.

También podría intervenir el  Ministerio del Trabajo, instancia que realiza el abordaje bajo el costo que la medida tendría para la empleabilidad femenina, con un enfoque productivista que no mira hacia otras áreas en las que se necesitan políticas. Aliadas ambas reparticiones, se anuncia la posible modificación del artículo 203 del Código del Trabajo que impone que toda empresa con 20 o más trabajadores deba proveer servicios directos de sala cuna o pagarlos externamente. Una nueva norma, que asigne costos a hombres y mujeres, podría tener un impacto enorme por cuanto, como informa el Diario Financiero, el acceso a guarderías es cercano solamente a un 15% en los sectores del comercio y de la industria. En la práctica, tal como advierte Alejandra Sepúlveda de Comunidad Mujer, esta norma mantiene el costo de la maternidad sobre las mujeres.

Debemos comenzar a tejer los temas relativos a la reproducción y el cuidado, no solamente con la producción, sino con la productividad. Esta última, uno de los Talones de Aquiles del Chile actual, junto con los desafíos de sustentabilidad y de pensamiento estratégico, se asocia con dimensiones tales como innovación y competitividad, pero con escaso o nulo diálogo con los tiempos reproductivos. Revisando las cincuenta medidas contenidas en la Agenda de Impulso Competitivo que impulsa el Ministerio de Economía, difícilmente se detecta, a primera vista, que hayan sido analizadas en términos de su impacto diferencial en ambos sexos.

Requerimos hablar de desarrollo, pero no de aquel instalado en la estructura patriarcal o que obedece a la perspectiva individualista del mundo moderno.  En un país escaso de sueños, y donde las reformas educativa, tributaria y política que se avecinan constituyen más bien fórmulas de drenaje del malestar ciudadano para salir del paso, que cambios estructurales necesarios para que crecimiento contenga las percepciones subjetivas de tal, necesitamos conversaciones como las que subyacen a la base del postnatal. Serán éstas y no otras las que nos permitan alzar vuelo.

Publicado en “MOMWO”