No echar gasolina al fuego

Publicado : 17 Mayo, 2012 en Portada, Prensa

por Gabriel Gaspar //

El desprestigio de la política no es una exclusividad chilena. Y, por cierto, el desempeño de algunos políticos explica ese deterioro de imagen y falta de credibilidad.

Hace pocos días visitó nuestro país el ex presidente del Perú, Alan García. Vino invitado a dictar conferencias al sector privado, fue recibido al más alto nivel por nuestras autoridades y compartió con buena parte de nuestra dirigencia, .

Llaman la atención sus declaraciones formuladas a un matutino -“no echar combustible a la hoguera”- en relación al diferendo de La Haya. Resulta curioso que el ex presidente del Perú llame a la prudencia y al buen trato, soslayando que fue su gobierno el que inició el litigio. El que encendió la hoguera.

Esta actitud paradójica, o en el mejor caso frívola, de parte de un ex mandatario que no se hace cargo de sus actos y de sus dichos, no ayuda. Es comprensible que peruanos y chilenos tengamos diferencias, así como también tenemos amplios acuerdos. Pero eso se basa en el diálogo franco, en el cual lo que se dice en privado también se sostiene en público. Peruanos y chilenos tenemos que dialogar; es más, vamos a convivir por siempre en el mismo barrio y necesitamos construir un futuro. Para lograrlo, se requiere que nuestra relación se impregne de seriedad, respeto y franqueza.

Siempre es bueno conversar, pero para que el diálogo sea fructífero, debe ser franco. El ex presidente acostumbra tener estos desplantes y, a veces, radicales cambios de giro. Entre ellos, la vez que nos llamó “republiqueta”, así como la otra, en la cual al general que nos ofendió pública y groseramente, luego de anunciar un castigo, lo dejó impune. La lista es larga. Pero no sólo respecto de nosotros. Promete lo que no tiene, como lo hizo con Bolivia, al ofrecerle un puerto y una “base naval” en Ilo.

Frente a ello, también llama la atención la actitud de nuestro establishment, que ignora y soslaya lo anterior. Pareciera que cualquiera puede ofendernos, demandarnos y nosotros seguimos como si nada, sin responder, sin poner límites, dándole escucha y ofreciéndole tribuna.

Chile es un país que ofrece una mano amiga desde el sur a todo el mundo, que no demanda ningún centímetro cuadrado de otro país. Hemos transparentado nuestra política de defensa y queremos construir un futuro basado en la democracia, la paz y el respeto al derecho. También en el legítimo derecho de toda nación a defender lo propio. Fortalecer la democracia y construir nación y República implica asumir visión de Estado en nuestras relaciones exteriores, con serena firmeza.

Publicado en “La Segunda”