El lugar de las primarias

Publicado : 05 Abril, 2012 en Portada, Prensa

por María de los Angeles Fernández y Gloria de la Fuente

LOS RESULTADOS de las primarias municipales concertacionistas permiten distintas interpretaciones. Por lo pronto, los que quisieron ver aquí más vitalidad que síntomas de agonía, estarán hoy decepcionados por la crisis producida por el subpacto PS-PPD con el PC para una lista de concejales. Pero también pueden ser analizadas en su propio mérito, a pesar de referirse a un proceso acotado a 142 comunas, con 313 mil votantes. Recordemos que se encuentra en el Congreso un proyecto de ley enviado por el gobierno que, a la luz de esta experiencia, pudiera ser mejorado.

Se sabe que serían voluntarias y vinculantes, estableciendo su financiamiento público y transparencia a través del rol que tendría el Servel en su organización y vigilancia. Son conocidos los argumentos a su favor, entre los que destacan las posibilidades de escoger qué se le entrega a la gente y/o a los militantes y de generar un proceso previo a la elección misma de renovación de las agendas y de los programas. También podrían contribuir a mejorar la imagen de los partidos de acuerdo a la encuesta “Auditoría a la Democracia” del 2010, según la cual más del 60% se manifiesta a favor de un mecanismo de primarias, ya sea cerrada o abierta, por sobre un 8%, que prefiere que los dirigentes partidarios elijan a sus candidatos.

Por otro lado, dados los problemas de representación que afectan a nuestra democracia, debe hacerse lo posible por reducir sus elementos nocivos. Nos referimos tanto al incentivo del clientelismo y a la influencia de la máquina partidaria que desemboca en “acarreo” de votantes, como a las disputas internas, aunque la selección a puertas cerradas no necesariamente las evita.

Mención aparte merece el magro porcentaje de 16% de candidatas. En un escenario político donde las mujeres ya tienen de por sí enormes dificultades para acceder a los lugares donde se toman decisiones, las primarias parecen colocar dificultades adicionales por cuanto suponen un capital de recursos, tanto financieros como en contactos, de los que no disponen. Adicionalmente, se ha comprobado que interactúan de forma problemática con las cuotas de género.

En ese marco, las declaraciones paritarias del PPD en su reciente Consejo Ideológico, o del PS en su XXIX Congreso, no fueron más que saludos a la bandera. Dada la manifiesta antipatía del gobierno a las cuotas, la eventual legislación sobre primarias se ve desafiada a no desconocer la integración de fórmulas que remezcan el actual estancamiento de las candidaturas femeninas y que bien pudieran ir, como se anticipó ya durante la administración Bachelet, a través de incentivos financieros.

Se observa una tendencia a convertirlas en depositarias de efectos taumatúrgicos de los que carecen. Ello obliga a colocarlas en su justo lugar. Es una tarea para la Concertación y para el gobierno. En el primer caso, porque difícilmente promoverán el entendimiento al interior de una coalición que ya no logra identificar a la totalidad de una oposición que es política, pero también social y, para el oficialismo, porque les exige a sus partidos un compromiso con la democracia interna que la UDI, al menos, no tiene.