Vuelo del cóndor

Publicado : 27 Abril, 2012 en Portada, Prensa

Asistimos a un intenso debate sobre las responsabilidades del accidente de Juan Fernández. El doloroso suceso requiere despejar sus circunstancias, en atención a los deudos y, sobre todo, para evitar que se repitan.

El tema está entregado a la Justicia, además de la investigación sumaria respectiva. Son las instancias llamadas a establecer los hechos y determinar las responsabilidades. La actitud de todos los ciudadanos y de todas las instituciones ha de ser una sola: ponerse a su disposición y proporcionar todos los antecedentes.

El incidente ha permitido también apreciar algunos aspectos de la relación civil-militar. Asumamos que la normalización de ésta, lograda con el aporte de muchos sectores a lo largo de muchos años, constituye uno de los mejores logros de nuestra historia reciente y se transforma en uno de los pilares de nuestra democracia. Por lo mismo, entre todos tenemos que cuidarla.

La mejor forma de hacerlo es cumplir con los roles. Las FF.AA. no participan en política; son disciplinadas y jerarquizadas. El poder político se relaciona con ellas a través de la cadena de mando. A su vez, cuando desde diversos sectores se plantean requerimientos legítimos hacia las instituciones, son las autoridades civiles de esa cadena las que deben intervenir.

La cadena de mando no funciona a través de los medios, y un escalón no está separado del superior, sino bajo su mando. Cuando las autoridades llamadas a representar a las instituciones ante requerimientos de la sociedad se transforman en inquisidoras, estamos dejando a las segundas en la indefensión pública. Con ello se afectan las confianzas, aunque se puedan ganar titulares.

La conducción de la defensa es uno de los deberes básicos del poder político. Y no implica sólo un desafío de política pública, sino también de liderazgo estatal. En estos días, en que se han visto decisiones políticas equivocadas, como el intento de privatización del desminado en la frontera ante presiones foráneas, es de lamentar que no se cumplan los roles de la relación civil-militar y predominen los intereses de corto plazo.

Todos queremos y deseamos justicia y transparencia: dejemos a los tribunales su definición. En cuanto a la relación entre instituciones armadas y poder político, es del todo conveniente abandonar los afanes de coyuntura y elevar la mira, como el vuelo del cóndor, mirando en profundidad, con las alas enarcadas.

Publicado en “La Segunda” el 25 de Abril de 2012