La mutilación de la agenda de género

Publicado : 11 Abril, 2012 en Igualdad de género, Portada

Por  Mª de los Ángeles Fernández //

Que el porcentaje de ganadoras de las recientes primarias concertacionistas para elegir candidatos a alcaldes y alcaldesas haya sido 15,06%, marca una preocupante tendencia. Es cierto que el universo se circunscribió a 141 comunas y que las 54 postulantes mujeres se presentaron en 49 de ellas. Por otro lado, las 22 candidatas triunfadoras corresponden al 44,89% de los ganadores en los 49 municipios en que se presentaron, confirmando, una vez más, la alta elegibilidad femenina. Pero resultaría miope interpretar esto solamente como uno de los dilemas que enfrenta la otrora coalición gobernante para renovarse. Recordemos que Chile, en el marco de los Objetivos del Milenio, está lejos de la meta internacional prometida en materia de participación política femenina, del 40%.

En lo inmediato, el resultado le coloca un desafío adicional a la discusión de la prometida ley de primarias. Ya la evidencia comparada mostraba que éstas, en la mayoría de los casos, dan ventaja a los hombres, tanto por el mayor peso financiero que implican, como por su interacción problemática con las cuotas de género partidarias. ¿Qué rol jugará la ministra Carolina Schmidt en este proceso? Poseedora de uno de los más altos niveles de aprobación por obra del posnatal, lo que revela el lugar que la maternidad ocupa en el imaginario colectivo de los chilenos, ha eludido temas controversiales. Cuesta entender la omisión del Sernam en el reciente debate acerca del aborto terapéutico. En materia de participación política femenina, lo que se conoce son vaguedades. El enfoque de derechos humanos de las mujeres en un sentido integral e interdependiente, que venía siendo el marco de orientación estratégica del accionar público, ha sido mutilado. Cuando miran al Estado, es probable que muchas chilenas se vean en él como en un espejo roto.

Sepultada la esfera de la autonomía del cuerpo y manteniendo en la nebulosa la de la autonomía política, va quedando la laboral, al punto que el Sernam a veces se confunde con una dependencia más del Ministerio del Trabajo. Aunque la ministra se cuida de no incurrir en el estilo de la “letra chica”, no dice toda la verdad cuando afirma que, de los 211 mil empleos creados durante el año recién pasado, el 63% fueron para mujeres. No se esmera en precisar que la tasa de ocupación femenina sería dos puntos inferior con la antigua metodología, como advierte Andrea Repetto, o que parte importante de ese porcentaje es empleo precario, como señala la Fundación Sol.

Publicado en “La Segunda” el 11 de Abril de 2012