Chile, prospectiva para 2012

Publicado : 28 Marzo, 2012 en Portada, Prensa

Por Gabriel Gaspar //

¿Qué nos espera a los chilenos este año? Lo que ya hemos vivido en este primer trimestre algo nos anticipa. 

 

1. Será un año de movilizaciones varias. Aysén demuestra dos cosas: en Chile hay muchas razones para protestar y el Gobierno carece de las más elementales habilidades, ya no digamos para prevenir las crisis, sino también para manejarlas (demoró más de 40 días en sentarse a la mesa con voluntad negociadora). Esto deja a Carabineros con la carga de responder a las demandas ciudadanas, una responsabilidad política. En suma, 2012 será un año de grandes movilizaciones, diversas en su motivación y probablemente acompañadas con brotes de violencia.

2. 2012 muestra una prematura “presidencialización” de la política, un anticipo de un clima electoral que se despejará recién a fines de 2013: una evidencia de qué poco se espera de la actual administración.

3. Hay una variable a definir: si concurre Michelle Bachelet, no hay segunda vuelta. Hoy gana lejos; la duda es con quién gobernará y quiénes se repetirán el plato. La otra gran duda es qué pasa si MB declina. En ese caso lo que tenemos es un abanico de opciones que transforman a la primera vuelta en una gran primaria. Si la ex presidenta concurre, lo más probable es que la derecha levante la candidatura del ministro Golborne. De no ser así, no se ven razones para que la UDI o RN declinen de antemano el derecho a un candidato propio. Lo que sí es claro es que el oficialismo arreciará sus críticas a MB.

3. En el escenario de múltiples candidaturas, irían cinco postulantes: Longueira y Allamand por la derecha. En la oposición, Marco Enríquez, uno del PC y sus aliados y, con suerte, otro de la Concertación. Lo que no se ve en la oposición hasta hoy es el animus societatis vital para construir alianzas.

4. Otra variable es el factor externo. Lo único seguro es que a mediados de 2013, en plena campaña, tendremos el fallo de La Haya sobre el diferendo con Perú, y la absoluta falta de preparación de las actuales autoridades para enfrentar esa situación (salvo contratar abogados y tener lista una batería de argumentos para culpar a MB de todo). Es predecible una profunda molestia social, a esas alturas ya condimentada por movilizaciones varias, una fuerte crítica y deslegitimación de las élites y de buena parte de la institucionalidad.

 

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